Presentación del segundo Fanzine #YaNoNosCallamosMas en Paraná

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Jorge Orlando Benitez VIOLADOR Y VIOLENTO #YaNoNosCallamosMas

Quiero denunciar públicamente al padre de mis hijas.
Jorge Orlando Benitez, esta persona se dedicó por 10 años a hacerme la vida miserable.
Fui una tonta por mucho tiempo creyendo que él podía cambiar.
Por mucho tiempo perdoné y perdoné.
Voy a contar brevemente porque realmente acordarme de cosas me hace muy mal.
Durante el noviazgo fue un violento, manipulador y egoísta.
Siempre tuvo actitudes violentas y nunca escuché mi instinto.

Alguna de ellas eran ir a esperarme a la salida de mis trabajos, porque él vivía obsesionado con la idea de que yo podría salir con alguien más.
No solo eso, también me revisaba celulares, me los rompía, me aparecía en la noche detras de algún árbol para meterme miedo y preguntarme si lo había estado “cagando y ¿con quién?”

Esto duró un año hasta que lo quise dejar, cuando esto sucedió yo fui a su domicilio para conversar sobre esto, como él no podía “vivir sin mí” me violentó:

No solo me encerró en su casa (sus padres estaban de vacaciones), me ató a una cama, me desvistió y me violó.

Producto de esta violación tuve a mi hija más grande.

La cual no quise abortar porque él me decía que era su hija, que como podría hacer eso y que era una asesina.

Yo en ese momento era muy chica, a pesar de mis 19 años, como para entender que no era verdad, que era una forma de manipularme a traves de la culpa.
Seguí con el embarazo, sola, porque como todo violento se borra por la “culpa” y luego aparece con el perdón.
Me separé, nació mi hija y empecé a buscar trabajo porque jamás me pasó un peso.
Paso un año y volvió a buscarme: lo perdoné.

En el medio hubo varios perdón, tantos que hasta llegó a arrastrarme de los pelos embarazada, momento en él que me hice pis del miedo, ¡he sido pateada, golpeada y humillada de todas las formas que imaginen por este sorete!

Lo perdoné… la idea de la “familia” y que todo se podía recomponer (solo una ilusión).
Nos fuimos a vivir juntos, me alejé de mi familia, de mis amigas y amigos (no voy a hablar de eso, que tambien fue violento, pero fueron 10 años y es difícil resumirlo).
Quedé embarazada de nuevo, esto ya fue la reconciliación… Pero, pasó otra vez lo mismo: celos, solo que ahora era porque trabajaba y ganaba más que él.

Me partió el labio de una piña porque no quise plancharle una camisa: así de doloroso fue decir no tengo ganas. Yo estaba embarazada de 5 meses.

Todo igual, denuncias, perimetrales, todo para nada.

Nos separamos, lo eché de mi domicilio y él volvió para robarme mis muebles: él y su madre entraron y robaron los muebles.

Paso el tiempo, nació Julia… se acercó y lo perdoné.

Y todo volvió a empezar, hasta que en 2015 decidió irse.

Aunque antes de hacerlo casi me mató asfixiándome la cara con un almohadón.

Desde que se fue hasta hoy, nunca me pasó un peso al menos dos meses seguidos.
Desde ese momento tooodos los abogados jamás me dieron respuesta, la cuota alimentaria nunca se cumplió porque todavía está en tribunales.
No puedo conseguir un abogade como la gente.

Esta semana llevé a mi hija al pediatra y tiene una desviación en la columna, le pedí que solo comprara la malla y que yo me encargaba de pagar la pileta… Me dijo que no la puede comprar porque tiene deudas.

Hoy le escribí para decirle que debe hacerse cargo de sus hijas.

Mil excusas, llegó a decirme que tiene una hernia y probablemente lo echen asÍ que él ni se va a “calentar” porque seguro lo van a echar y tiene 2 embargos razón por la cual “le da lo mismo” que yo haga o diga lo que quiera.

Estoy harta de este mundo patriarcal, donde una mujer esta en la pantalla de la tele por un gil, y al resto nos violan, nos humillan, nos matan y no pasa nada.
¿Nadie se responsabiliza por esas cuotas alimentarias y todes les niñes que jamás recibieron nada de esos padras abandónicos?
¡Harta! por eso denuncio públicamente a esta basura, porque sé que lo único que acelera algo es la justicia y la condena social.

Por favor necesito que compartan esto así todo el mundo conoce a esta basura, es un padre abandónico, un violento, manipulador y mentiroso.

¡No somos criminales por querer lo mejor para nuestres hijes!
¡No somos criminales si luchamos contra un mundo patriarcal!
¡Basta de criminalizar a les que luchan!
¡Arriba el feminismo que va a vencer!
¡¡¡Abajo el patriarcado que va a caer!!!

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Brian Amato Fotógrafo manipulador, misógino, abusador! #YaNoNosCallamosMas!

En estas semanas se dieron a conocer testimonios sobre los abusos ejercidos por

BRIAN AMATO en calidad de “Fotógrafo Profesional”.

En los relatos se deja ver como este sujeto utiliza su profesión para manipular y ejercer impunemente abusos y violencias.

Alertamos sobre este abusador, si necesitas orientación jurídica o psicológica puedes escribirnos para recibir información útil.

No tengas miedo! No estás solx!

 

ppuuaj

 

Santiago González Raimondi VIOLADOR #YaNoNosCallamosMas

EL SILENCIO NO ES SALUD
Hace meses que cargo con esto y hoy es el día que decido hacerlo público y expresarlo en palabras gracias a la iniciativa de los movimientos feministas y a todas las pibas que con su fuerza y entereza se animan a no callarse más.
No nos callamos más porque eso es lo que quiere el patriarcado y todos los machitos sanos fabricados por este sistema que nos quiere silenciar; pero su impunidad tiene fecha de vencimiento.
El dolor tiene que salir para sacar toda esta mierda que es inexplicable de describir, la violencia debe hacerse visible porque sino somxs todxs cómplices.
El silencio ya no es opción cuando hablar es una llave para que otras mujeres violentadas puedan hacerlo.

YA NO ME CALLO MÁS
Fui violada por Santiago González Raimondi la madrugada del 25 de febrero de 2017 en una obra en construcción en el centro de la ciudad de La Plata. Lo conocía porque habíamos compartido amigos en común y espacios de militancia y formación política en la JP Evita.
Nunca pensé que este hijo sano del patriarcado, que se había pronunciado contra otros casos de violencia de género y que había participado de movilizaciones #NiUnaMenos, podía ser un violador. A pesar de los reiterados “no”, “no quiero”, “vos que te la das de militante no me podes hacer esto” en el momento de la violación, nunca paró.
Mi cuero cabelludo quedo resentido por los tirones del pelo, mis brazos y piernas quedaron todas lastimadas y es hasta hoy que me quedaron marcas. Hizo lo que quiso con mi cuerpo.
Asimilar una violación lleva todo un proceso de días, meses; hasta años. Me costó asumirlo, porque el sentimiento de culpa y de miedo de enfrentar la situación me envolvieron.
Recuerdo el día posterior: me desperté, observe mis rodillas sangrando; sin embargo, reprimí todo indicio de lo que había pasado esa madrugada.
Gracias al apoyo y al acompañamiento de amigxs y compañerxs del Movimiento Evita pude digerirlo y juntar valor para realizar la denuncia. Cabe señalar que desde el Movimiento Evita no se lo dejó pisar más un espacio de militancia.
Cuando una mujer es violentada sexual y psicológicamente y toma la fuerza y el valor para denunciarlo, las instituciones del Estado replican ese ADN machista y terminan protegiendo al agresor.
Cuando fui a hacer la denuncia al área “especializada” en género de la DDI me pidieron, en un pasillo, que contara rápidamente lo que había ocurrido y enseguida me cuestionaron por qué había tardado tanto en ir (habían pasado tres días).
Además, querían que pasara sola a hacer la denuncia. Gracias a la sororidad de las amigas que estuvieron conmigo, logramos que me dejaran pasar acompañada.
Otro de los hechos nefastos a destacar de este proceso de denuncia penal fue que me dieron turno para realizar las pericias recién una semana después: el día de la mujer. Ese día tuve que irme de la marcha para esperar horas en la comisaría, donde no pararon de pedirme datos del violador, tales como su dirección para que la causa avanzara.

FIJATE DE QUÉ LADO DE LA MECHA TE ENCONTRÁS
“NO” ES NO; pero parece que no lo entienden y se les hace más fácil tildarme de “problemática”, como me llamaron algunos de sus amigos, cubriéndolo, creyendo en su versión y sosteniendo que fue consentido.
Si bien es difícil calificar los distintos tipos de violencia que vinieron después del abuso sexual y de la violación, sin dudas uno de las más dolorosos es la respuesta de gente cercana y no tan cercana luego de relatar lo que me pasó. “¿No pudiste hacer nada?”, “No pudiste gritar o salir corriendo?”, “¿Fue con consentimiento?”, “¿No hablaste con él?”; “Pero él dijo que fue con consentimiento”, “Pero es un pibito”; fueron algunas de las frases que además de provocarme una gran angustia, terminaron generando culpa.

ES NECESARIO REVERTIR LA CULPA Y QUE CAIGA SOBRE EL AGRESOR
La culpa es lo peor que una mujer puede sentir, es uno de los peores sentimientos que te quita el sueño, te genera miedo y te paraliza. Pero es imprescindible superarla para liberarse(nos), porque los que tienen que sentir culpa son los culpables: ellos.
No quiero el lugar de víctima, porque no es para nada liberador. Quiero que las pibas que injustamente sienten culpa logren sacarse las ataduras que el sistema patriarcal nos impone. Rodearse de compañeras, de amigas, de militancia feminista,de mujeres empoderadas es fundamental para procesarlo.

¡Sin feminismo popular no hay justicia social!

No estamos solas. No nos callamos más. Nos queremos libres y sin miedo.

¡SI HAY VIOLENCIA HAY ESCRACHE, SI NO HAY JUSTICIA HAY ESCRACHE!

viento femininja
Ilustración: Tenshi

 

Claudio Blanco Baterista de “Chaki Chan/Satan Zaguero/ex Pie de Guerra Violento, Golpeador, Manipulador. #YaNoNosCallamosMas!

Esto fue entre 2011 y 2012 en una relación de un año y medio que tuve con Claudio Blanco, actual baterista en Chaki Chan y Satan Zaguero (en ese momento baterista de En Pie de Guerra).

Como a muchas, esto me parecía algo “normal”, algo que podía suceder en una relación de parejas, en alguna discusión o pelea.

Ahora tomo consciencia de que no es así, que es algo muy grave.

Lo cuento ahora para que muchos caigan de a quién tienen como amigo o compañero de banda.

Principalmente porque tengo una hija y no quiero que en un futuro se encuentre con “machitos” como este.

La primera vez que me pegó estábamos en un recital en Vadenuevo de Morón. Estábamos discutiendo afuera del lugar, me pegó una cachetada y me dijo “ubicate estas muy alterada”.

Me puse a llorar muy mal, quería salir corriendo.

Quería ir a tomarme el bondi para irme a mi casa, pero no me dejó.

Me pidió disculpas de forma tan insistente que como una tarada lo perdoné.

Hasta le conté a sus amigas que me había pegado y lo justifiqué con que yo me había puesto muy nerviosa…

Cuando estaba concluyendo nuestra relación, una mañana estábamos en la sala de ensayo que tenía al fondo de su casa, en un momento me quedé sola y le llega un mensaje de texto, cuando lo leo caigo de que es una mina con la que ya estaba empezando algo sin haber cortado del todo conmigo.

Luego vuelve a la sala y le pregunto porque me había mentido de que no estaba con nadie, no me contestaba, se quedaba callado.

Me pongo muy nerviosa porque no me contestaba y pateo una botella de 7up que estaba en el piso.

Ahí me arrinconó con total agresión y me agarra del cuello contra una puerta, me ahorcó asfixiándome hasta casi dejarme sin aire.

Como pude me lo saqué de encima, luego me empezó a pegar piñas en la cabeza insultándome, está vez contra la pared mientras yo intentaba cubrirme con mis brazos.

Cuando frenó me empezó a echar de la casa y me gritaba que me fuera.

Entre los golpes me gritaba de todo.

Logré agarrar mis cosas para irme, cuando llego a la puerta de calle que es de rejas, me doy cuenta que estaba con llave y no me quedó otra que volver a la sala a pedirle que me abra la puerta.

Temblaba tanto de los nervios que no podía saltar la reja, sino de una me iba de esa casa.

Vuelvo a pedirle la llave y me dice que no me las iba a dar, que saltara la reja.

Vuelvo a la puerta, no podía parar de llorar y no sabía que hacer.

A todo esto los padres estaban en la casa, no se les movió un pelo por ayudarme.

Viene él con la llave en mano y seguía insistiendo en que saltara la reja y saltara la reja, yo le gritaba que por favor abra la puerta, que me quería ir.

Le grité tanto que al final abrió y mientras me iba me seguía insultando.

Me fui a la estación para tomar el tren, pero el cortó camino y llegó antes que yo.

Le dije que se fuera, que no lo quería ver más, me pedía perdón llorando, lloró tanto que le dije que lo perdonaba pero que la relación llegaba hasta ahí.

Al final ese día se le hizo tarde para el laburo, y faltó siguiéndome hasta capital. Estuvo todo el trayecto callado poniendo cara de arrepentimiento, yo le decía que ya estaba, que ya pasó la situación.

Así nos despedimos, como que nada había pasado.

Naturalicé lo sucedido desde primer momento, hasta llegué a ensayar 2 veces en una banda en común un par de años más tarde.

Por favor dejemos de pasar por alto estas situaciones de violencia en total desventaja y sometimiento.

Dejemos de darle lugar en el mundo a estos golpeadores.
¡Basta!

Nadia Soledad.

viento femininja
Ilustración: Tenshi

Javier Mollo Director de Cine Violento, Acosador, Manipulador. #YaNoNosCallamosMas!

Soy actriz, en el duro y largo proceso de buscar trabajo de lo que había estudiado me encontré con un grupo de actores manejados por un director y una asistente que trabajaban en una escuela de actuación frente a cámara llamado “Actor’s Proyect” en el que, mediante el pago de la cuota mensual de clases se financiaba el ambicioso proyecto de hacer un largometraje con los alumnos del nivel más avanzado.

El guión era escrito por el director y profesor del curso: Javier Mollo.

La primera parte del proceso de selección era encontrarse con él, en la que después me enteré que era su casa, supuestamente para ver si uno estaba apto o no para participar en el proyecto.

Pasé su casting y empecé a ir a las clases.

Era el nivel “inicial” y aparentemente, cuando hicimos una prueba de cámara, él determinó que tenía más experiencia que el resto, por lo tanto, decidió subirme  al curso avanzado, con un grupo de gente que se conocía hacía un par de años y que ya habían hecho un cortometraje que incluso, había llegado a varios festivales.

Al tiempo, entendí que todos tenían una relación de  pseudo-amistad y de mucha pleitesía hacia el director, particularmente los hombres.

Una vez elegido el guión de la película que se iba a filmar, Mollo me dice, después de una clase, que me tenía que preguntar algo que le daba “mucho miedo y vergüenza”: estaba terminando el guión de la peli que tenía planeado hacer en el fin de ese año pensando en mí. Q

uería que  yo la protagonizara, pero no sabía si yo “ME LA IBA A BANCAR”.

Le dije, muy sinceramente, que no lo sabía pero que iba a dar lo mejor de mí.

Unos días más tarde, me citaron él y Victoria, (su asistente) para asegurarse de mi compromiso con el proyecto, porque no me conocían tanto como a los otros.

Empezamos con los ensayos.

Mollo hacía una entrada en calor y una larga relajación a ojos cerrados que finalizaba con él haciéndole masajes SIEMPRE a mujeres.

Empezamos a grabar.

Me tiñeron el pelo más oscuro, y este director empezó, de a poco a invadir mi vida: a mandarme mensajes a cualquier hora, primero con referencias sobre tal o cual escena de una película y después diciendo que era muy talentosa, la joya de un grupo con pocas luces (algo que lejos de hacerme sentir bien me deprimía mucho) y que la película básicamente existiría en plena forma sólo por mi aporte.

Se puso intenso.

Me dijo que yo tenía que estar 100% para la película, que tenía que llegar antes e irme después que cualquiera, y más aún por ser la “nueva” que él había elegido, porque el resto venía remando hacía tres años por un protagónico.

“Esta película es nuestro tesoro, y nosotros somos como una secta que guarda el secreto y la protege frente a todo y a todos”.

Hoy entiendo que Mollo quería provocarme, enloquecerme o llevarme a estados emocionales complejos que seguramente necesitaba para el personaje trastornado que diseñó para mí.

En resumen, Mollo se enteró que no estaba sola y de movida me dijo que mi novio iba a ser un problema porque “sus celos” (sin conocerlo) podrían ser un problema para todos.

Había días en los que me pedía que vaya a su casa a cualquier hora con imperativos “venite ya para mi casa” y tanteaba mi terreno con preguntas del tipo “Vos estás re enamorada, ¿No? No lo cagás ni en pedo a tu novio…

Me decía que teníamos una conexión especial, maravillosa, que no podía ni hablar de eso porque se volvía loco…Que si fuera soltero me diría de irnos a vivir a otro lado.

Yo contestaba con “jajaja” porque era el director de mi película, y sentía que sería desubicado mandarlo a cagar de una.

En un momento, orquestó un ensayo privado en la terraza del lugar en donde siguen ensayando actualmente, en el que él,  actuaba de un ex novio fantasma de mi personaje y me besó forzosamente en la terraza del lugar en donde ensayábamos.

Yo no pude continuar con esa supuesta escena que estábamos haciendo, y lo empuje riéndome y diciéndole que era raro.

Me dijo que “estaba complicando todo” porque claramente no cooperé y dimos por terminada la escena.

Hoy entiendo que Victoria sabía muy bien lo que Mollo hacía y lo ayudaba a manipular actrices.

Un día me contó que su novia estaba loca, que tenía ataques de locura e histeria, que se encerraba a llorar en el baño y se lastimaba. Me dijo que no daba más de la depresión, que se quería separar pero que tenía miedo que ella hiciera una locura.

Yo había visto a la chica un par de veces, no parecía coincidir con sus descripciones, en sus chats me contaba sobre lo triste que lo tenía el tema, que la dejaría, que “se guardaba de decirme ciertas cosas porque si no, dejaba todo”. Yo nunca respondí a nada de eso. Creo que lo volvió aún más loco.

En el medio del rodaje “agregó” una escena sexual que no estaba en guión, y junto con la complicidad de mi co-protagonista y su asistente Victoria, me presionaron al extremo para que la haga porque si no, la película ENTERA carecería de sentido.

La escena fue incómoda, no solo porque me habían presionado y teníamos que estar desnudos, si no porque por problemas técnicos tuvimos que hacerla tantas veces que me largué a llorar ante la apatía de los presentes.

Él estaba agresivo, nervioso, y se olvidaba de los micrófonos.

Estuvimos muchas horas con eso, él ni siquiera se encargó de que hubiera comida para los que estábamos trabajando, (le sacó galletitas de la alacena al dueño de casa).

Era un domingo de votación en Buenos Aires, estábamos en el departamento de uno de los actores (que no estaba en el lugar) y teníamos los celulares en silencio para no interrumpir la escena.

Yo le había dicho a mi novio que me pasara a buscar tipo 12.00, y al no poder chequear los teléfonos, alrededor de las 2.00 AM él tocó timbre (con obvia preocupación) y eso dio lugar a la culminación total de su personalidad psicópata y violenta.

Mollo explotó en ira, estaba rojo, me gritó que ubicara a mi novio para que no tocara timbre ni una vez más o él mismo iba a bajar a decírselo.

Me decía que le pusiera límites a sus celos enfermos, que para qué venía a controlar lo que hacíamos.

Yo le dije que era tarde, que tocaba timbre porque hace horas que me esperaba, le pedí que por favor lo dejara subir.

Me dijo que no.

Me gritó delante de mis compañeros y ninguno me defendió, Victoria decía que bajara la voz por los vecinos y porque la casa no era nuestra.

Yo, afortunadamente, exploté de la misma forma: le grité de la misma manera, le dije que era una desubicado y un enfermo que lo único que había hecho era presionarme durante todo este tiempo, que me había mandado mensajes desubicados y a cualquier hora y me había querido enfermar de todas formas.

Al sentirse descubierto, me pidió casi llorando que fuéramos al cuarto y me dio un abrazo mientras me pedía que lo perdone.

Me acuerdo que yo temblaba, que no lo abracé y que por fin pude ver al monstruo.

Me dolió confirmar que estaba en el baile con un psicópata, en el medio de un rodaje que involucraba a cada uno de los actores, incluso económicamente.

Por esto, al otro día decidí hablar con las chicas, contarles lo que había pasado, para confirmar que a todas ellas Mollo les mandaba mensajes insinuantes o incluso muy directos, y como gustaba porque era “lindo”, había llegado a tener algo con alguna.

Una de ellas me contó que él alardeaba de ser profesor en una institución y amenazar a alumnas con no aprobarlas si no hacían tal o cual cosa con él.

A los días un compañero que era terapeuta, me preguntó cómo estaba porque no me veía bien.

Yo le conté todo, y él me confesó que Mollo había tenido problemas de este tipo con otras actrices que estaban en el grupo desde hacía años, pero que se habían ido por esa razón.

Le conté de las otras chicas del elenco, de lo del rodaje, de mi angustia y por fin me sentí contenida por uno de los chicos, con el poder de haber expuesto al director.

Al poco tiempo, Mollo se puso muy nervioso.

Me llamó por teléfono y me dijo que me quería ver para hablar conmigo en su casa, que yo no estaba dando lo mejor de mí y la película se caía (con un tomo sumamente amenazante).

Anteriormente había hecho lo mismo, y me dijo que consideró sacarme de la peli, porque tenía una “fila de actrices que harían cualquier cosa por un protagónico”.

Le dije que no, que no iba a ir a su casa bajo ningún aspecto.

Me dijo que fuera al Starbucks que le quedaba cerca, que él y “la negra” Victoria querían hablar conmigo.

Nuevamente me negué.

Me dijo que se había enterado que estuve hablando con Luis y le había dicho un par de boludeces que eran graves y estaba equivocada.

Yo le dije que era un cínico, un manipulador y psicópata, que sabía muy bien lo que hacía con otras mujeres y que no me iba a callar ni le tenía miedo.

Le aseguré que todas las chicas estábamos en contacto, conectadas, y que solamente terminaba la película por mis compañeros que ya habían financiado el proyecto: si me iba, no había peli porque lamentablemente era la protagonista.

Me dijo que cuando terminara el rodaje, yo no lo iba a ver nunca más.

Me causo gracia que lo hiciera sonar como una amenaza.

Le dije que me parecía bárbaro, que yo tampoco veía la hora de terminar el rodaje.Me dijo  que jamás creyó tener un problema así con una actriz. Yo, le dije muy suelta de cuerpo que seguramente jamás creyó que yo iba a tener los ovarios tan puestos como para darme el lujo de no dejarme someter por él, y encima, decirle todo lo que le estaba diciendo en la cara y contárselo a terceros.

A partir de ahí, no hablamos más.

Tampoco me hablaban mis compañeros varones, y se burlaban con ironía a mis espaldas, yo me daba cuenta, pero no me importaba: Mollo los tenía obnubilados de una forma sectaria, tribal, entre chistes misóginos y una complicidad muy fiel, machismo puro.

Había un claro clima conspiratorio en mi contra: “la actriz que se volvió loca y lo pone nervioso al director”. Por suerte estuve muy apoyada por mis compañeras.

A pesar del clima del horror, terminé con la película porque las órdenes me las daba Victoria y él solamente filmaba y no me hablaba. Borró a las chicas que nos habíamos “despertado” del grupo de Facebook que teníamos en ese momento.

Una vez terminados sus roles, ellas también lo borraron de sus redes. Terminó la película, y nadie me avisó del estreno, ni del hecho de que la peli quedó finalista en tres festivales. Me llegaron fotogramas photoshopeados de la peli, en donde me había borrado, como si yo no existiera, aún siendo la protagonista.

Cuando filmamos la última escena, cumplió con su palabra.

Me bloqueó de (en ese momento) Facebook y desapareció de mi vida, gracias a Dios. Un par de veces lo ví en la calle, desde lejos.

Escribo esta historia, porque es una persona psicópata y peligrosa, que se aprovecha de la ilusión de un montón de chicas que creen que ser parte de una película es dejarse humillar, gritar, aceptar insinuaciones, y posiblemente acceder a un tipo muy oscuro, que obliga a escenas que aparecen de la nada mediante la manipulación y complicidad de su asistente, y todo esto sin contar lo misógino, retorcido, y enfermo de ciertas escenas de su autoría.

Basta con ver sus trabajos anteriores.

Es un personaje nefasto, que sigue teniendo esta escuela, dando clases, pagando con el dinero de aspirantes a actores sus proyectos personales.

Hoy, cuando entré a su web, ví que estoy en la foto principal de la página, en una escena de la película en la que también actuaba Victoria.

Me alegra tener un espacio para poder prevenir a quien sea: No hay que hacer cualquier cosa por actuar, aparecer en una peli, ES MENTIRA que hay una fila de personas esperando para eso, que todos lo harían y callados.

Obligar a alguien a hacer una escena (encima sexual) que no estaba pactada es un abuso, amenazarlo, gritarle, meterse con su vida personal, estigmatizarlo son manejos de un psicópata manipulador.

Disculpen lo largo que se hizo, pero me hizo muy bien poder contarlo y espero poder servir de ayuda ante quien esté en una situación parecida, que lo conozca, haya vivido esto con él, en fin.

No me da miedo Mollo ni su grupo, me parece que es justo exponerlo. Gracias!

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