Testimonio de una victima de Cristian Aldana, denunciado penalmente 10 veces y actualmente con prisión preventiva.

Hoy a la mañana cuando me desperté me sentí agradecida por muchas de las cosas que sucedieron este año pero lo que menos pensé era que mi día podía llegar a terminar en lágrimas de emoción y sorpresa ante una noticia que me llegó al whatsapp por medio de una amiga. La noticia era demasiado impactante; Cristian Aldana estaba bajo prisión preventiva.

Mi historia con esta persona (Si podemos llamarlo así) comenzó entre los 16 y 17 años cuando un ex novio muy fanático de la banda había conseguido su correo de Hotmail, por lo tanto también podía agregarlo a msn y chatear. En ese entonces comenzamos a hablar esporádica mente yo estaba de novia y además era menor.

Con el tiempo Cristian se encargó de hacerme creer que hablar conmigo era lo más, que teníamos una conexión especial y que algo le gustaba de mí. Mientras que a mí me gustaba todo de él; si era mi ídolo, cómo no iba a gustarme? Unos mensajes por acá, otros mensajes por allá y ya me tenía comiendo de la Palma de su mano. Me invitaba a esas fiestas que hacía dónde el era el dj chorongoza y todos se dedicaban a adularlo. Empezó invitándome y diciéndome que estaría buena mi presencia y meterme en el baño para manosearme y para que yo “le chupara bien la pija”. Yo no asistía, era imposible moverme a esas horas de la noche sola. Al no poder cumplir sus expectativas de a poco era desplazada por todas aquellas que podían , así que me relataba lo que hacía o lo que tenía ganas de hacer conmigo mientras el del otro lado se masturbaba. La virtualidad dejo de ser el lugar de encuentro en Marzo de 2008, el aún vivía con Carolina y yo estaba camino a los 18.

Un amigo mío (Que luego termino teniendo relaciones laborales con el) me dijo que tenía que entrevistarlo y necesitaba alguien que hiciera algunas fotos. Accedí. Cristian venía comiéndome la cabeza de a poquito así que ese día salí del colegio y fui con el uniforme tal cual el lo había pedido, hice las fotos mientras el no dejaba de acariciarme ni un instante por debajo de la mesa. La entrevista termina y el se va. Inmediatamente llega un mensaje al celular pidiéndome que suba, no sabía que hacer, le pregunto a mi “amigo” y me contesta “es tu ídolo y te está pidiendo que subas. Yo que vos no lo dudo. Andá” y fui.

Tocó el timbre y baja a abrirme, subimos y en el mismo ascensor me manosea de arriba hacia abajo y yo creo que en ese momento ya perdí consciencia de todo lo que pasó después. Sabía que estaba mal, sabía que nadie decente trata así a alguien. Percibía que era un enfermo y yo me convertía en un juguete que callaba y acataba órdenes. Eso era, su juguete.

De las pocas imágenes que vienen a mi cabeza ese día después de entrar a ese departamento en la calle Moreno es ver a su mánager en una computadora e inmediatamente quedar encerrada dentro de una cocina muy pequeña. Mi imagen de cómo debían ser las cosas y como estaban siendo se mezcló por completo. De repente mi ropa había sido prácticamente arrancada, mi pollera levantada, y el ya estaba penetrandome. No hubo un instante para pensar y procesar. No podía. No me gustaba lo que estaba pasando, pero me quedé inmóvil porque el así lo quería. Después de sentirme usada y dañada vinieron los escuetos versos de amor que te hacen creer que en realidad lo que pasa está bien y es correcto.

Después de eso todo empeoró, los encuentros, las formas, la manipulación, y todas las barbaridades que tuve que escuchar, hacer y ver. Todas creyendo que lo que pasaba estaba bueno, que yo era la elegida. Sin saber que todas estábamos siendo manipuladas y abusadas. Que todas las veces que pedía que pare mientras se me llenaban los ojos de lágrimas sólo le daban más placer.

Hay cosas que prefiero no escribir y contarlas en el lugar correcto y en el momento indicado.

Me costó mucho salir, diría que quizás años. Porque Cristian te enseña que vos sos una puta, que sólo servis para eso y nada más. Todo esto se prolongó en el tiempo porque ese chip tardó en salir y muchas veces tengo que recordarme a mí misma que soy mucho más que eso.

Hoy no sólo soy adulta, sino que también soy madre y por eso decido contar lo que pasé. Para evitar que todo esto se repita y cualquiera pueda ser víctima de abuso físico y psicológico porque las secuelas son más grandes de lo que cualquiera puede pensar.

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