La crisis de los fans

“No fue culpa del violador, ni del abusador, ni del violento, fue culpa de los padres de esas chicas”. Cuanta ignorancia y apatía que existe. Lo más triste es que probablemente, las personas que emiten esos comentarios tan desafortunados, también hayan pasado por situaciones vulnerables. Como todo ser humano de este sistema esclavizador, que enseña a repetir como un robot los slogans de la cultura de la violación. Una persona, que es más que seguro, le dolería mucho que alguien que no te conoce, ni a vos, ni a tu historia, ni tu vida, ni tus circunstancias, te juzgue… a vos o a tu entorno.

No juzguemos al ídolo de Rock, “que está en su derecho”. Es un buen hombre con instintos, después de todo.

Señalar a otra persona que no sea al agresor, es ser cómplice de la cultura de la violación. Es reproducirla y afirmarla. Porque en una situación de abuso, violación, violencia, pederastía el responsable, el único responsable es el perpetrador. El que viola. El que golpea. El que corrompe. Entre otros tantos padecimientos, cuyo peor escenario es la muerte.

La violencia de género no sabe de clases o estatus sociales. Nos atraviesa a todxs.

A ustedes también.

A ustedes que justifican, que apañan, que promueven y que repiten la cultura de la violación. Sea como cómplices, sea como victimarios.

Y es muy curioso cómo, el artista de Rock es un “contestatario” hasta que tiene que hacerse responsable de sus acciones, y el discurso vira a la hipocresía más pequeñoburguesa que puede existir. Ante la sola idea de tener que “pagar” por esos abusos que consideraba privilegios, el contestatario, el rebelde, se transforma “en un buen esposo y padre de familia, ¿¿¿por qué me están haciendo esto a mí???”. Así mismo sus seguidores, pasan de acusar a las víctimas y sobrevivientes de “despechadas”, “resentidas”, “locas” hasta que llega la resolución judicial… y vuelve a aparecer ese bichito pequeñoburgués reproductor de la cultura de la violación más rancia. Ahora, ya no son unas “despechadas”, “resentidas” o unas “locas”… Ahora fueron los padres y madres. Es culpa de la familia… que no la cuidó. Es culpa de la familia, que la dejó ir… pero NUNCA, parece, es culpa del perpetrador.

Esta es “la buena gente”, “la buena gente del Rock y de todos lados”. Los cómplices. Los que permiten que la cultura de la violación se perpetúe. Esxs que hablan de las “buenas y malas víctimas”, de “las verdaderas víctimas” y las otras, “las despechadas”.

Estos “contestatarios”, estos “rebeldes”, devenidos en el baluarte de la familia tradicional (con sus silencios, encubrimientos, y perpetuaciones) falta que aludan al “Síndrome de Alienación Parental”, cuando un niño o niña es abusado en su entorno familiar. Porque así suenan. Esto es lo que están reproduciendo, en nombre de vuestro “ídolo de Rock”. “Seguramente es la madre que le llena la cabeza”, “es una loca despechada”, “es culpa de los padres que no las cuidaron”, “FEMINAZIS, FEMINAZIS”, son el tipo de cosas que se escuchan, cuando se rompe el pacto de silencio.

El pacto de silencio de la cultura de la violación.

Ese pacto de la cultura de la violación que se rompió, mientras ustedes se abrazan a sus entradas, a sus cds, a sus posters y  a sus remeras con todas sus fuerzas.

Sigan defendiendo la familia, la tradición, las buenas costumbres, los privilegios, el silencio y la ignorancia.

Cuando despierten, todas nosotras vamos a estar acá.

Porque esto también lo estamos haciendo por ustedes.

Todo el movimiento lo hace por todxs nosotrxs.

Ariel Luján, Carolina Charlin. 

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