Testimonio anónimo – “Fueron momentos, ya pasó”.

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A los 13/14 años.

Yo vivía en un barrio del conurbano, muy católico y burgués, donde toda la gente se conocía, toda gente linda y de buenas costumbres.

Una vez estaba en un bar con unas amigas, tenía trece o catorce años, estaba muy borracha. Una de mis amigas me presenta a un tipo, recuerdo que tenía el pelo oscuro, tez blanca y era medio narigón. Me dice que conocía a mi familia, que jugaba al fútbol  con mi papá. Yo ni bola, pero mi amiga me insistía en que le hable. El tipo me dijo que se iba a dejar a alguien en auto y que lo acompañe. Quizá porque quería ser aceptada por mi amiga que era más grande que yo, también porque mi mejor amiga se había ido a vivir lejos y me sentía muy sola y porque estaba muy en pedo me fui con él… en un Citröen blanco.

Dejamos al amigo y en vez de volver al bar frenamos en la entrada de mi casa, frente al auto de mi papá. Yo estaba media ida, como en toda esa época, ya que no estaba acostumbrada a tomar alcohol y me pegaba fuerte.

Recuerdo estar besándonos. Luego recuerdo estar con la cabeza agachada sostenida por la mano de él y su miembro adentro de mi boca… Me movía la cabeza con la mano (todavía me da vergüenza recordar eso). Recuerdo no haber sentido nada y creer que eso tenía que ver con ser adulto, cosa que yo quería ser en esa época.

Y no me gustó.

No le veía sentido, no lo entendía.

No dije nada a nadie.

Al día siguiente vinieron mis amigas a comer. Yo no quería comer.

El tipo me había dicho  que se estaba por casar. Nunca supe bien quien fue, ni su nombre. Me fijé en las cosas de mi papá para ver si estaba en la foto de su equipo de fútbol. No recuerdo haberlo reconocido, en la foto estaba mi papá, mis primos, amigos de mis primos y otros tipos…

Toda esta situación me inhibió. Tampoco quería decir nada, yo no sabía que me había violado, yo creía que me había tranzado a un tipo mucho más grande que yo y supuse que los que eran mucho más grandes también hacían eso. Asumí que era algo normal… ¿Sino por qué había pasado eso? ¿Por qué un conocido de mi papá iba a hacerme eso? Si decía algo iba a quedar como una tarada, y yo quería ser adulta… por eso nunca dije nada.

Meses después me quedé a dormir en lo de esta amiga, la que me había presentado al tipo. Recuerdo que en su cuarto no había puerta y a la noche mientras dormíamos algo que me molestaba en el cuerpo me despertaba (para ese entonces dormía super profundamente y me costaba despertarme si alguien me despertaba).

Cuando me despierto, siento algo. Un dedo. Un dedo en mi ano. Lo saco con la mano y me doy vuelta. Los dos hermanos de mi amiga, Juan y Diego, estaban mirándome con una sonrisa de oreja a oreja. Molesta y muy dormida,  me tapé y volví a acostarme.

Al día siguiente todos estamos almorzando. Me miraban a los ojos super tranquilos, como si nada. Me inhibí.

No dije nada.

A las dos semanas me quede otra vez a dormir en lo de mi amiga y me volvieron a hacer lo mismo. Ahí me di cuenta de que era real y que no lo había soñado. No se lo dije a mi amiga porque tenía miedo que se enojara conmigo y que dejara de ser mi amiga. Su familia era del Opus Dei, de hecho tenían en la casa la estatua de la Virgen de Luján.

***

Empecé a tener anorexia: no quería tener curvas para que nadie me manosee. Como se puso de moda esa enfermedad nadie se dio cuenta de mi padecimiento. Mi familia creía que yo era una tarada que quería tener el cuerpo como las modelos y me rompían las pelotas para que engordase. Al año siguiente dejé el secundario.

Iba a terapia y cuando sacaba el tema me decían: “fueron momentos, ya pasó”.

Tal vez por eso no lo creí importante.

A partir de “esos momentos” las relaciones que tuve en general fueron abusivas: mis amistades, relaciones laborales o incluso, con los profesores. Siempre me tomaban de punto y me convertí en una persona muy culposa. Era muy insegura e influenciable; con la autoestima por el piso y manipulable. Siempre pidiendo permiso hasta para respirar, y soportando proyecciones de gente insegura. Siempre queriendo ser aceptada por los demás, hasta por mi propia familia. Dejé de lado mis propios deseos, no tenía fuerza para poder competir en este mundo individualista y competitivo. Todavía hoy sigo trabajando esas cosas… Porque siempre aparece alguna arpía o pelotudo que  se quiere aprovechar de mi estado de fragilidad.

A los 32 años.

Cuando me separé de mi marido  empecé a salir y a conocer gente. En el trabajo conocí a “M”, un pibe re lindo que hacia meditación, era deportista y super sano. Parecía un tipo sensible y cero violento. Un día me invitó a salir, fuimos a comer y a tomar una cerveza  a la plaza. Como mi hermana estaba cuidando a mis hijos y se tenía que ir a las veintitrés a una fiesta, le dije que me tenía que ir temprano. Me convenció de seguir hablando en mi casa, así que lo invité. Lo invité sin intenciones de nada, no pensaba tener sexo, o tal vez sí… si se daba. Como parecía un tipo diferente, ubicado, elegante, con la mentalidad amplia e inteligente no me pareció que fuera problemático hacerlo.

Cuando se fue mi hermana, hablamos unos minutos y luego se fue todo al carajo. Yo no estaba segura de querer tener sexo pero era tan lindo… Entonces, cambió. Ya no era el tipo ubicado, elegante, con mentalidad amplia e inteligente. Primero, me sacó fotos en la vagina sin mi consentimiento. Luego, con una mano me agarró de las muñecas muy fuerte, me las puso atrás de mi espalda y con la otra me metió dedos en la boca. Yo como podía intentaba decirle que me soltara, que me asfixiaba, que no me gustaba… no me hizo caso. Le gritaba y preguntaba por qué seguía sujetándome y él me decía que me banque eso porque así  iba a tener un orgasmo. Yo solo quería que me suelte… y caí inconsciente. Me desperté por los gritos de bronca que él estaba haciendo. Yo estaba hecha una bolita y con las muñecas en mi espalda. Él estaba penetrándome por atrás. Le volví a pedir que me deje, mil veces hasta que finalmente me soltó.

Argumentó que el problema era que él tenía mucha energía y que además había tenido un dia de mierda. Según él, yo tenía muy poca energía. Empezó a criticar mi casa, todo lo que veía. Después se le cayeron dos lágrimas de los ojos, me pidió perdón y alabó mis “lindos ojos”. Le pedí que se fuera. Él no quería irse e insistió. Hasta que logré que se fuera.

Al día siguiente me mandó un mensaje de texto: “que había sido todo muy intenso y que le hubiese gustado que todo terminase de otra forma”.

Cuando lo volví a ver en la oficina, me esquivaba. Saludó a todos los que estaban a mi alrededor menos a mí. Me hizo sentir mal, como si hubiese sido yo la que le hizo daño y encima, tuviese que ir yo a saludarlo. Eso fue peor para mi autoestima. Como después de eso nunca me vino a hablar, hice como si nada hubiera pasado. Traté de seguir con mi vida aunque su presencia me resonara cosas tristes.

Volvió la anorexia y deje la facultad. Fui a la psicoanalista para hablarle de lo que había pasado con él. La respuesta de mi psicoanalista fue: “fue su forma de abarcarte”“él es así”.

Pasó un tiempo y él me llamó. Me dijo de vernos y yo le dije  que no. Me sentía muy débil y él era super popular, era super lindo, ¿cómo no le iba a perdonar lo que me hizo? Pero, algo en mi cuerpo me dolía y no me dejaba acceder a volver a estar con él. Además, ¿para qué? ¿Para pasarla mal?

Mucho tiempo después cuando lo veía en la oficina él intentaba hacer buena letra. A veces hasta me defendía en alguna discusión que yo tenia con otros… O me volvía a decir que yo era hermosa y que un par de veces “me faltaría el respeto”. Lo decía como un elogio y como si nunca me lo hubiese faltado, claro. Él se había “olvidado” de lo que me había hecho porque había sido hace años. Como si esa “falta de respeto” no me hubiese enfermado, mi cuerpo la seguía recordando. Aunque yo hiciere como que “estaba todo bien”.

¡Me re violaste hijo de puta y no, no está “todo bien”!

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ALERTA: Nacho Julián Borelli Abusador, Consejero Estudiantil del PTS en la facultad de Sociales – #YANONOSCALLAMOSMAS

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Durante dos años mantuve una relación con Nacho Julián Borelli. Cortamos en Octubre del 2016. Mucho enojo vino después de esa ruptura en dónde entendí que dentro de mi relación había habido mucho egoísmo, posesvidad, celos y machismo…

Leer testimonio completo aquí

 

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ALERTA: Christian Regina- Violento en ambiente de Murgas y otros espacios culturales – #YANONOSCALLAMOSMAS

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Hace más de 10 años que Christian Regina, conocido como “El cuervo” ejerce violencia Machista. Este sujeto, cuyo facebook figura como Cuervo de Carnaval / CuervoPagano/ Cuervo Ballester acosa, persigue, abusa y violenta a las mujeres del circuito murguero y del ámbito cultural.

Regina violenta a las mujeres de todas las maneras existentes: simbólica, psicológica y físicamente.

Hasta el momento, son ocho las mujeres que manifestaron haber sufrido violencia por parte de “El cuervo”. Hoy ellas, prefieren reservar su identidad por miedo a que este acosador tome represalias. En sus palabras, se vislumbran los mismos modos sistemáticos y violentos del accionar del agresor.

Leer más aquí

¡¡¡¡#YANONOSCALLAMOSMAS!!!!

EN CARNAVAL TAMPOCO

 

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Ya son 20 las denunciantes de las violencias de Lucas Carrasco

La sensibilización y el apoyo de las y los colegas periodistas fue fundamental para que la causa se agilizara en la justicia, sobre todo en Entre Ríos, no obstante, numerosos sectores siguen encubriendo las violencias machistas de Lucas Carrasco. La radio La Voz de Paraná (FM 90.1), en la provincia donde actualmente reside el acusado, continúa cediéndole un espacio diario de 17 hs a 19 hs para que salga al aire, incluso después de que numerosas radios y el Canal 11 de Entre Ríos hayan dado voz a las denunciantes en vivo y en directo.

Puedes leer la nota completa aquí

 

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ALERTA: CRISTIAN ESPECHE ABUSADOR – #YANONOSCALLAMOSMAS

Hace algunos días en nuestra organización comenzamos a recepcionar denuncias que provienen de mujeres jóvenes que denuncian diferentes situaciones de abuso y violaciones por parte de Cristian Espeche, un varón del ambiente del rock muy conocido en la zona de Malvinas Argentinas y alrededores.

Este señor cuenta con un local de Rock ubicado en Valparaiso y Ricardo Rojas, Grand Bourg, donde interceptaba a niñas menores de edad para ultrajarlas, filmarlas, y luego cuando cortaban relación con él, amedrentarlas con dichas filmaciones. Estos episodios en algunos casos se prolongaron durante años, hoy dichas mujeres decidieron salir a contar lo que les tocó padecer y aun en la actualidad tienen que sufrir intimidaciones de este señor mostrándoles un arma de fuego entre otros métodos extorsivos que practica.

Los videos siguen circulando entre sus conocidos, el lugar aun sigue funcionando. Ya son seis las mujeres que denuncian y sabemos que son muchas más!!!!

EXIGIMOS LA CLAUSURA INMEDIATA DEL LUGAR Y QUE EL DENUNCIADO SEA DETENIDO A LA BREVEDAD. SI PADECISTE LO MISMO NO DUDES EN COMUNICARTE. ¡¡¡SOMOS MILES DE MUJERES ORGANIZADAS!!! ¡¡¡SI TOCAN A UNA RESPONDEMOS TODAS!!!!

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