“No son enfermos, son Sanos Hijos del Patriarcado” #Yanonoscallamosmas !

•Estaba sano y era conciente quien a los 5 años aprovechó a tocarme cuando mi mamá fue al baño. En mi propia casa.
Un “amigo de toda la vida”, a quien “trataban como a un hijo”, pero sin embargo, sabían por las malas lenguas que le gustaban -y le gustan- las menores de 10.

•Era sano el bicicletero del barrio que cuando las niñas ibamos a inflar las bicis nos tocaba la concha. (Sí, concha. Si le das más bola a mi forma de nombrar a la vagina y no al violín, estas mal.)
La más grande era yo, y tenía 8 años.

•Mi vecino que vive a la vuelta, era conciente de lo que hacía cuando se sentaba en la esquina a masturbarse mientras tres niñas de 6,8 y 10 jugábamos en la esquina.

•También el hombre que a mis 10 años frenó su auto y se masturbó frente a mi mientras hacía la tarea de la escuela en la vereda de mi casa.

•No es enfermo el asqueroso que me tocó la cola y besó toda la cara mientras no me dejaba mover. A los 12, cuando me encontró sola en la casa de una amiga. Todos sabían que era “pajero”, pero dijo que estaba borracho y lo perdonaron. Sigue viviendo SANO en el mismo lugar, con las seis hijas mujeres de su pareja.

•Era bastante intelectual e inteligente el parapsicólogo que conocí a los 15, quien decía ayudarme y me manipuló de mil formas. Me hacía creer que realmente yo estaba superando la depresión adolescente, mientras me transmitía energía y me apoyaba la verga, me pedía que simule masturbar a alguien con sus manos, me paraba y me giraba mientras decía que era una nena hermosa, que tenga mucho cuidado en la calle. Y hasta llegó a decirme cosas como “nunca te van a dejar si aprendes a chupar bien la pija”, “TODOS los hombres te van a querer coger y cuando digo TODOS son TODOS”, “Una vez una vecina me ayudó a crecer, tuve mi primera vez con ella. Yo quiero que sepas que yo estoy dispuesto a ayudarte. Cuando quieras.”
Tardé casi 7 años en darme cuenta que esas situaciones en donde me sentía incómoda e incluso lloraba fueron abusos y que no era mi culpa volver a verlo cada semana porque sólo tenia 15 años, estaba perdida y creía que era la única alternativa. Me decía que si dejaba de ir iba a caer en drogas y prostitución y le iba a arruinar la vida a mis padres. No era ningún enfermo, sabía perfectamente lo que hacía y la edad que yo tenia.

•También es sano ese “amigo” que me invitó a su casa porque tenía problemas con la novia y terminó proponiéndome un trío, queriéndose meter en el baño conmigo, tocándome el culo mientras subía las escaleras, no dejándome salir de su casa y diciéndome antes de que me vaya: “Dani, vos sos una piba de fierro. Siempre me dijiste que podía confiar con vos cuando esté mal, cuando no aguante más. Y la verdad es que ahora me siento así. No aguanto más…¿No me haces una paja?”.
Y a los días me pidió disculpas diciendo que era un chiste y que no era a la única amiga que se lo hacía.
El mismo que me ofreció quedarme en su casa para volver más segura a la mía cuando sea de día, se acostó al lado mío y empezó a tocarme las piernas diciendo que eran lindas, e incluso después de decirle que se deje de joder, me pego una manoteada en el culo, de esas que cuando reaccionas ya pasaron. Tuvo que pasar un tiempo hasta que pude darme cuenta que no era mi amigo, y que toda la confianza y el cariño que yo le tenía por los años compartidos, no los merecía.
Como también fue consciente ese otro que se me acostó al lado para tocarme mientras dormía cuando nos quedamos solos en la casa de una amiga. O el que me quiso besar cuando no había expresado deseo alguno, como también el que se enojó y me trató mal por no haber querido besarlo, fundamentando que si estamos hablando de sexo es obvio que se va a calentar.
No sabía que con “amigos” no se podía hablar de sexo porque en ese afan de meter su pito en un agujero y vaciar sus testículos de semen, se cagan en el respeto hacía el otro.

•No estaba enfermo un pibe con el que me encontré dos veces en una plaza a los 16 y me mandó mensajes y llamó a la madrugada durante 6 meses.
Empecé teniendo 20 llamadas perdidas cuando le contaba que salía de casa, preguntándome adonde, con quién, para qué. Y terminé recibiendo mensajes diciendo que se iba a matar. Ahí le dije que lo iba a denunciar, se asustó y siguió repitiendo la historia con varias conocidas que hasta el día de hoy preferimos ni acordarnos. Y hasta nos hemos reído por verlo como algo inocente de la adolescencia.

•Era sanito un imbécil con el que salí a los 17, que cuando no quería coger le pegaba piñas a la pared y me gritaba diciendo que soy una histérica de mierda, que para qué lo caliento y después no entrego.

• No era enfermo el que me siguió con una camioneta y entre tantas cosas la remató antes de acelerar con un “con esa boquita como te debes tragar toda la leche.”
O el que a las 8 de la mañana en Once , se me acerca y me dice al oido: “Ese culito te lo llenaría de leche”. (Todo con la leche tiene que ser porque no son enfermos pero bastante mononeuronales)

• Una tarde iba caminando con mi chango de artesanías por la capital de Córdoba y un hombre SANO empezó a seguirme. Me llamó la atención que cuando yo paraba él lo hacía simulando hablar por teléfono y mandando mensajes todo el tiempo. Gracias a mi intuición y los traumas que te dejan estos soretes que te hacen estar atenta a todo, decidí esconderme atrás de una columna en una esquina. Él llega atrás mío y antes de cruzar empieza a mirar para todos lados, buscándome. Se mete en un negocio en diagonal a buscarme, lo sé porque desde la puerta miró todo y cuando le preguntaron qué necesitaba se fue sin contestar. Cruzó la calle y antes de que me tape la vista una pared, me encuentra. Se queda mirándome fijo unos segundos con una cara de odio como diciendo “ahí estas hija de puta”, y dejé de verlo.
Paré un taxi y gasté la plata de lo que había vendido el día anterior. Plata que pensaba gastarla en cualquier otra cosa que me haga feliz, como comer un helado, no en pagar un taxi por 15 cuadras, en una tarde hermosa, por miedo a que me encuentre de nuevo un desconocido que me seguía, totalmente consciente de lo que hacía.

•No era enfermo, al contrario, super carismático y gracioso, el dueño de un camping en El Bolsón, que cuando fui a pedirle trabajo me empezó a contar cómo le gustaba coger con sus novias y cuanto le encantaban las pibas “morochas como yo”. Igualmente fue amable, me aclaró que no me iba a violar porque no le gustaban tan jóvenes ya que podían quedar embarazadas y es difícil viajar sola con un hijx.
También me recomendó a su hermano, que tiene un hostel en el centro y que para que no me acose como solía hacer con todas las voluntarias, le iba a decir que yo estaba embarazada, pero que igualmente me sugería que me encierre con llave cuando vaya a dormir.

•Eran sanos tanto el viejo que me apoyó en el tren, como el chico que ante mis puteadas fue muy amable ayudándome a bajar, indignándose por el acoso y demás giladas, para después terminar persiguiéndome para darme su teléfono e invitarme a salir insistentemente, diciendo que no le podía negar ver mis hermosas pecas otra vez.
(Yo también estoy contaminada con el amor romántico pero no ando acosando a la gente por la calle flashando novela).

•Era sano el camionero peruano que le preguntó a mi pareja cómo cogemos las argentinas, estando sentada al lado suyo.

•No está enfermo el sorete mal cagado que viaja en el 172 tocando pibas. Sobre todo los domingos a la mañana cuando venimos borrachas o dormidas después del boliche.

•Es sano mi vecino que cuando espero el bondi le dice a sus hijos de no más de 5 años que me digan cosas.

Es sano quien acosa en la calle y dentro de casa. Desconocidos y conocidos. Son sanos los chongos y parejas que te obligan a tener sexo con violencia y/o manipulación. Es sano el que te dice que sin forro no se le para y el que insiste cuando dijiste que no.
Es sano el que “piropea”, el que persigue. El que te dice que si lo dejas se va a matar.
Es sano el macho violento que grita, golpea y mata.
Llamándolos enfermos los libramos de la responsabilidad de haber cometido cada hecho.
Y haberlo disfrutado.

TODOS SON HIJOS SANOS DEL PATRIARCADO.

F -> Dani Dani

fsano hijo del patriarcado

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