Thomas Gómez Zurita Violador, Violento, Acosador! #Yanonoscallamosmas!

Soy Giovanna Noé y quiero dar testimonio sobre las violencias recibidas por parte de mi ex pareja:

Thomas Gómez Zurita.

Empezamos a salir  a fines del año 2014, eramos compañerxs de curso en la Escuela de Bellas Artes Rogelio Yrurtia.

Desde entonces puedo reconocer varios patrones de comportamiento que nunca estuvieron buenos; siempre se sintió superior mí y su vida siempre fue mucho más problemática que la mía, eso le justificó muchas situaciones en las que se puso violento conmigo, situaciones que me trató de estúpida y degradó todo lo que hacía o decía, actitudes que sólo tenía conmigo. Me llevó a convencerme de que sí, todo lo que hacía, decía o pensaba era una pelotudez y que necesitaba que él me dijera cómo hacer las cosas o me diera aprobación de algún tipo.

Seguimos con la relación hasta casi mediados del 2016.

Me acuerdo de sus arranques violentos o sus ganas de bardearme cuando estaba manija de droga, de la vez que me confesó haberme dado falopa para terminar garchando, lo mucho que naturalicé despertarme y que me esté tocando, las veces que se ofendió cuando le dije que no y me manipuló para que se convirtiera en un sí, la vez que se rompió el forro, eyaculó mientras me estaba penetrando y después me dijo que -se había dado cuenta pero que siguió porque ya estaba por acabar, que tome la pastilla y listo.

La vez que se dio cuenta y le dije lo mal que la estaba pasando mientras me practicaba sexo anal pero de todas formas siguió, y me dijo que le fue raro pero al mismo tiempo más cómodo el hecho de que estuviera planchada sin moverme.

Las veces que me hizo ir a su casa porque “sino se iba a quedar toda la noche tomando falopa hasta desmayarse”, la noche que consumió de más y se enojó conmigo porque no lo fui a buscar, los besos y abrazos después de haberme insultado, después de haberme humillado enfrente de nuestro grupo de amigues o de hacerme sentir una inútil.

Las veces que me dejó sola teniendo ataques de pánico o las veces que me quedé llorando mientras él dormía después de que me haya usado para acabar y ya.

La vez que me cogió igual a pesar de que le había dicho que no, que no quería y no tenía ganas.

Estábamos besándonos acostados en su cama y en un momento se para para agarrar un forro. Le dije repetidas veces que no tenía ganas y el insistía, me di vuelta, quedé de costado en posición fetal esperando que desistiera con la idea. Todavía tengo el recuerdo patente su voz diciendo la frase “dale boluda, ya está…” y lejos de desistir, me penetró con total impunidad. Mi estado de shock fue tal que no pude frenar la situación ni pude tratar de zafarme. Ni siquiera pude moverme.

No me gustó, me dolió y entendí que otra vez, estaba siendo el objeto sexual de otro varón que pasó por encima de mi consentimiento.

Terminó y se quedó dormido, yo quedé en la misma posición, al lado suyo, totalmente angustiada pero sin poder reaccionar, ni siquiera pudiendo soltar el llanto.

Se despertó, desayunamos y le dije que me quería ir.

Se enojó, insistió en no abrirme la puerta un rato largo hasta que finalmente lo hizo y me despidió con un “Acordate que fuiste vos la que dijo que estaba todo bien con coger después de cortar”.

Fue casi a fines del 2016 y ya no eramos pareja para ese entonces.

Después de eso no lo volví a ver hasta que acordamos un encuentro para charlar sobre lo que había pasado ese día, le dije todo lo que me guardé por dos años y sólo respondió a éste último hecho con un “no fue tan así, me parece que estás flashando…”

Mucho tiempo pasó hasta que tuve los ovarios para hablar, ya que no era la primera vez que alguien me violentaba sexualmente y esta vez se trataba de mi ex pareja, parte del grupo de amigues al que pertenecí por años y tuve que abandonar por tener ataques de pánico cada vez que lo veía y ataques de ansiedad cada vez que me hablaban de él.

Mi último contacto con Thomas fue hace muy poco, cuando escribí un testimonio de abuso sexual por parte de otro varón. Me habló y me manipuló para que no me animara a escribir sobre él, me pidió perdón y me dijo que cuando necesite su ayuda iba a estar disponible.

Y sí, entiendo que eso le tranquilizó la mente y creyó que iba a bastar para tranquilizar la mía, pero NO!

Decido hablar porque él siguió su vida impunemente mientras yo todos los días recuerdo un hecho de violencia distinto, porque vivimos cerca y a veces me lo cruzo, lo veo sonriendo con gente a su alrededor, gente que conoce sólo lo que él les cuenta.

La historia bajo sus palabras es otra y también por eso decido hacer pública la mía.

Para que a este tipo de machos a los que la justicia protege por lo menos les de miedo y vergüenza salir a la calle y sepan que a donde vayan los vamos a ir a buscar.

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