Testimonio de acoso y abuso en INIDEP #YaNoNosCallamosMas

Desde el 2008 al 2014 fui observadora de pesca en el Inidep. Tuve que subirme a barcos donde nunca se habían embarcado mujeres. Tuve que estar 2 meses en alta mar con 90 hombres, siendo la única mujer a bordo. Pasé por situaciones que no me fueron nada fáciles de afrontar.

Hoy soy consciente de que desde que subí al primer barco hasta que pedí a gritos el desembarco en el último, fui víctima de muchísimos acosos en situaciones muy extremas.

Como quien dice, sin dejar que eso me afecte, seguí embarcándome y las situaciones de abuso y acoso por parte de capitanes, oficiales y marineros nunca pararon. Como quién dice, sin dejar que esto me afecte… pero la realidad es que me afectó mucho y acumulé muchas broncas.

Estos abusos son tan normales que se pasan por alto o minimizan. No quisiera que esto siga pasando en la sociedad.

Para quién nunca se embarcó es muy difícil llegar a entender que arriba de un barco se vive al límite.

También es cierto que muchas empresas no quieren contratar mujeres a bordo, justamente para ahorrarse todos estos problemas de violencia de género.

Nada distinto de lo que pasa en tierra. Tanto arriba como abajo de los barcos hay muchos hombres que se piensan con derecho a estos abusos. Se manejan con total impunidad.

Mi historia en los barcos terminó mal por no hablar a tiempo de estos abusos que tan sutiles parecen a veces.

Lo único que hice público en uno de mis informes como observadora de pesca fue el nombre y apellido de un capitán, pero no di detalles. Todo quedó en una queja mía por el mal desempeño que tuvo este señor para con toda la tripulación durante la marea.
No dije nunca hasta hoy, que el señor Jorge Zanier tuvo que ser contenido por el primer oficial y solo por eso no se atrevió a proponerme tener relaciones sexuales con él. Agradezco que había un primer oficial mucho mas profesional que el capitán que supo manejar la situación. Ese mismo capitán, cargaba con un arma de fuego escondida en una bolsa los últimos días de marea como protección porque tenía miedo de que su tripulación se amotine por, entre otras cosas, querer extender la marea solo porque a él le resultaba económicamente beneficioso.
Jorge Zanier era un peligro para su tripulación, y al mismo tiempo el responsable de la seguridad a bordo. Solo por eso lo denuncié en mi informe. Hasta donde sé, tres años después seguía navegando para la misma empresa.

Esto que cuento fue anecdótico para mí. Es normal vivir situaciones así a bordo.

Quiero dar testimonio también de algo ocurrido en mi última marea, en el 2014. El problema puntual lo tuve con el enfermero del barco (no recuerdo el nombre, le decían “bruja”). A este otro señor se le había metido en su cabeza que yo le recordaba a su esposa y por eso tuve que soportar, producto de su psicosis, un cuestionamiento totalmente fuera de lugar sobre porque yo había llegado tarde a almorzar un día, sin contar torturas psicológicas como por ejemplo decirme que no trabaje tanto ya que me estaba obsesionando con mi trabajo y que mi cara tenia un aspecto muy amarillo. Nunca trabaje de más, solo cumplía con el protocolo, y en muchos casos y ya a esas alturas de la marea, ni llegaba a cumplirlo. Pero este señor estaba obsesionado conmigo. Esa misma noche durante la cena él y el primer oficial hablaron entre risas de que la comida estaba envenenada. Se reían. Si eso fue un chiste o no, no lo voy a saber nunca. Esa misma noche fui a hablar con el capitán respecto de lo acosada que me sentía por el enfermero. Sobre el episodio de la cena no dije nada. También recuerdo luego de eso haber tenido una charla con el jefe de máquinas, en la cual me alertó de que me cuide del enfermero porque era una persona jodida. No pude dormir y me sentí muy mal esa noche. Sudaba mucho y tenia palpitaciones. Estaba descompuesta y tuve sangrado vaginal. Tuve miedo, mucho miedo de que me estuvieran envenenando y violando.
Al dia siguiente fui a hablar con el capitán para pedir mi desembarque. Me pidió explicaciones que no pude darle. Ya había llegado a mi límite y solo me quería bajar. Discutimos y en mi impotencia tuve un arrebato de ira y lo agarré del cuello. Aun así me dijo que la secretaria de pesca no autorizaba mi desembarco. Tenía que esperar 4 días para hacer un trasbordo a otro barco que me llevase a puerto. Yo no me sentía en condiciones de esperar. Seguí gritando y rompí algunas cosas en el puente. El enfermero subió y le dijo al capitán que no se animaba a darme un sedante. Era consciente, de a ratos, de a ratos la voz que me salía ni siquiera sentía que fuese mía. El capitán me dijo que el no podía hacer nada para acelerar mi desembarco y que intentara llamar por mi cuenta. Logré comunicarme con una administrativa del Inidep que entendió que la situación era grave y enviaron al barco a puerto.

Al día antes de llegar a rada y un poco mas tranquila recuerdo haberle preguntado al enfermero si tenía algo que decirme a lo que respondió: “si hablo voy preso”. Ese día me desembarqué y no quise saber mas nada con el Inidep. No conté nada ni a la empresa ni al Inidep. Bajé muy desequilibrada del barco y decidí que no quería saber que había pasado. No me hice estudios médicos ni de sangre. No podía dormir. Gritaba y tenía mucha bronca. No me acuerdo de todo. Tengo algunos baches. Me acuerdo que a los pocos días fui al Inidep a entregar el informe. Me acuerdo que me sentía excitada y mi mente no paraba. Me acuerdo que en un momento dejé que quienes me acompañaban esos días me llevaran a ver un psiquiatra que me medicó y me dormía a cada rato. Me acuerdo poco de esa semana. Se que viajé con mi mamá a Buenos Aires pero no me acuerdo cómo. Se que a los pocos días me sentí mejor y decidí que ya esta bien y que me podía volver sola a Mar del Plata. Pero seguía mal de a ratos y una noche tomé una sobredosis de la medicación esperando despertarme en otra realidad. Pero no fue así. Después de eso corté por mi cuenta con el tratamiento psiquiátrico. Esto fue por noviembre de 2014.

Al día siguiente, una amiga me propuso que hagamos el curso de guardavidas, viajé a Buenos Aires a reponerme y decidí que era un buen plan para empezar de cero. A principios de Diciembre volví a Mar del Plata acompañada por mi prima y en marzo comencé el curso de guardavidas en la Escuela A.R.A. de Mar Chiquita, con sede en el club Kimberley de Mar del Plata.

Al final me encontré con compañeras en la misma situación de abuso y acoso que yo. Algunas llegaban de otras escuelas de guardavidas porque tenían los mismos problemas en los otros establecimientos. Pocas se animan a hacerlo público hasta hoy.

El 31 de marzo de 2016, día del examen final de trabas y zafaduras, ninguna de las mujeres fuimos aprobadas.
El 28 de abril de 2016, día de la segunda fecha para el examen de trabas y zafaduras, Horacio Martin, uno de los directores de la escuela, me avisa telefónicamente que por el fallecimiento del padre de uno de los profesores, el examen quedaba postergado hasta nuevo aviso. Sí justifico la situación esa como razón válida para postergar el examen, lo que no puedo justificar después de todo lo vivido es la respuesta fuera de lugar por parte del sr. Horacio Martin cuando le expliqué que ya no podía esperar para rendir (tenía un viaje programado). Su respuesta fue: “pasate por casa jua”.

Como mi reacción fue negativa, me dijo que era broma. Y ese es el punto. NO ES BROMA. Una respuesta así dada por un directivo de un establecimiento NO es ninguna broma. Es una provocación que genera mucha bronca y es un ACOSO mas.
Antes de volverme a Buenos Aires pedí por favor un certificado con las materias aprobadas hasta el momento y días después me llegó a mi domicilio el título de guardavidas. Declarando que el 31 de marzo de 2016 yo había aprobado trabas y zafaduras. Firmado por Horacio Martin, Fernando Soto, y certificado al dorso por Nestor Nardone. No sé por qué me dieron ese título sin haber aprobado nunca el examen final. Supongo que Horacio me apreciaba y sintió que me estaría haciendo un favor. No lo sé, pero prefiero no callarme mas nada.

Florencia Maccarini, 06/06/2017.

Testimonio de abusos y violencias ejercidas por Tato Toledo. #YaNoNosCallamosMas

Este tipo es Tato Toledo, y él me violó.
La noche del sábado 24 de septiembre del 2016, en Lincoln, provincia de Buenos Aires, una amiga (14) y yo (16) salimos, nos emborrachamos demasiado y decidimos ir a lo de otra amiga a dormir, pero nunca llegamos.
En el camino nos caímos, porque estábamos ebrias, y pararon dos motos, en una, quién luego supe que era Tato Toledo, y en la otra un amigo suyo, nosotras no queríamos que nos lleven, nos negamos muchas veces y quisimos irnos, pero cargaron a mi amiga en la otra moto y quedo inconsciente, no la podía dejar, yo también estaba muy borracha, y tuve que subir con Tato.
Les pedí que nos lleven a la casa de mi amiga, pero nos llevaron a su casa, en él barrio La Rural, entró primero él, otro pibe con mi amiga a upa, y de nuevo, no podía dejarla, y me tuve que dejar llevar por Tato hasta adentro, nos acostaron en una cama de dos plazas y se fueron, nos dormimos.
Cuando me desperté Tato Toledo estaba acostado atrás mío, me tocaba, la saque la mano y empezó a tocar a mi amiga, yo no podía permitir que a ella, siendo mas chica y estando en peor estado que yo, le pase algo.
Le corrí la mano para que la deje y cuando me volvió a tocar no dije nada, lloraba en silencio, me dio vuelta para sacarme la ropa y traté de resistirme, pero me amenazó diciendo “¿No querés? Tranquila, no llores, no te voy a hacer nada que no quieras, no importa, yo se que tu amiga no me va a decir que no” entonces llorando le dije que no, que me haga lo que sea, pero por favor no la toque.
Mientras Tato Toledo me violaba, yo mordía una almohada para no quejarme por él dolor, y lloraba sin hacer ruido, no quería que mi amiga se de cuenta, ella me hablaba y yo le decía que estaba todo bien, que siga durmiendo y no mire para ahí.
Cuando terminó Tato Toledo salió de la pieza, con mi amiga nos abrazamos y empezamos a llorar y temblar, teníamos miedo, frío, a mí me dolía el cuerpo, a las dos nos dolía el alma, tratábamos de ver como irnos pero no íbamos a poder porque estaba él, la cosa es que nos escuchó y entró gritando, retándonos y obligándonos a parar de llorar, repetía “acá no pasó nada, vos quisiste coger, nadie le hizo nada a nadie sin autorización” le pedimos que se fuera de la pieza, se fue.
Lloramos bajito y hablamos en susurros un rato, pero él volvió, se acostó atrás mío y me tocaba, con mi amiga nos mirábamos a los ojos, llorábamos en silencio, yo le apretaba los brazos y ella me secaba las lágrimas.
Me volvió a violar, ahora estando despierta mi amiga, mientras él me violaba nosotras nos dábamos fuerte la mano, ella le pedía por favor que nos deje ir, él me seguía diciendo que podía seguir con ella y entonces yo volvía a decir que no, que por favor no la toque.
Después de violarme por segunda vez se acostó atrás mío, nosotras solo nos miramos en silencio hasta que lo escuchamos roncar, y salimos tratando de no hacer ruido.
La puerta estaba trabada con una pala y él se despertó, así que salió a recordarnos que “nadie le hizo a nadie nada que no quiera” y nosotras corrimos hasta la ruta del acceso.

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Visibilización sobre violencias ejercidas por Gustavo Cordera con su presentación impune en La Trastienda. #Yanonoscallamosmas !

Este sábado 16 de junio se presentará con total impunidad y aval del espacio La Trastienda y difundido por Media&Media Films: Gustavo Cordera.

Este sujeto fue repudiado masivamente por sus dichos misóginos en TEA y denunciado por apología del delito y discriminación.

Gustavo Cordera fue el vocalista de la banda La Bersuit y es un “referente del rock nacional” que nos recuerda tal como lo hizo Pappo, Aldana, Del Poppolo, Arnedo y tantos otros más, que no importa lo que se diga o haga si “somos rockeros y nos avala toda una cultura y sociedad”.

Pregonó que merecemos que nos violen, abusen y violenten.

  Utilizó la mediatización para realizar un documental donde el eje son sus dichos en TEA, revictimizando y violentando una vez más.

Es importante que reflexionemos y dejemos de ser cómplices como sociedad al consumir productos repletos de mensajes violentos y patriarcales que nos denigran y MATAN.

Repudiamos todo el accionar violento de Cordera y sus cómplices que alimentan, sostienen y divulgan la cultura de la violación.

#YANONOSCALLAMOSMAS !

Aquí dejamos el link de quienes se manifestaron contra esta acción impune en La Trastienda, que reivindica el derecho del hombre a violar, abusar y violentar a una mujer, adolescente o niña.

Comando Anti-Pajeros BsAs// Repudio a Cordera

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Rolling Stone – “Piden que Gustavo Cordera NO toque en La Trastienda”

Testimonio sobre abuso sexual y violencias ejercidas por Joaquin Tenenbaum. #YaNoNosCallamosMas

Estoy viva porque lo dejé.

Estoy “viva”.

Respiro, camino, por suerte leo, sigo fumando, voy al cine, tengo amigos y tengo amigas.

Estoy viva porque hablé.

Estoy “viva”.

Simbólicamente le dije basta un 2 de Abril del 2016, simbólicamente le dije basta la noche anterior cuando decidí contestarle con una mentira a sus “¿dónde estás?”, “¿qué hacés?”, mientras me metía en la cama de otro pibe y pensaba: ya está.

Ya está un carajo.

Me volví a la mañana siguiente feliz a la casa de mi cómplice, encubridora y amiga con un alfajor para dejar en su heladera y una historia bonita para compartir junto a un desayuno. Tenía el teléfono apagado pero cuando llegué a su casa lo prendí: tenía más mensajes de él y todos se leían enojados, con ese tono que sonaba a “sé que hiciste algo mal, algo me molesta pero suplicame porque no te voy a contar nada”. Fui a bailar, contesté. Te amo, agregué con algo de rechazo para que se calmara.

***

Él se llama Joaquín, Joaquín Tenenbaum. Tenemos la misma edad, fuimos a la misma secundaria. Su papá era profesor en el colegio. Lo conocí en 2014 apenas llegada a la Argentina. Tuve la mala suerte —y la inmensa suerte, por las otras personas que conocí— de caer en 4° “2” y de estar bajo su mira desde el comienzo de las clases. Todo empezó de manera tierna: yo era muy tímida y él muy torpe, nos reíamos en clase y nos mirábamos de reojo. Lo charlaba con algunas chicas que en los pocos meses que llevaba en el país podía considerar mis amigas. Una de ellas, un día decidió que era tiempo de actuar. Así que con la excusa de fumar algo, los llevé a los dos a mi casa después de clase un viernes a la tarde. Era Junio, y el día anterior se había dado la inauguración del Mundial. Lo recuerdo porque por mucho tiempo dijo que dos de sus pasiones habían empezado juntas. Estábamos bastante locos mirando la tele y riéndonos de nuestra profesora de Literatura cuando nuestra amiga decidió que era momento de dejarnos solxs. La miré con cara de desesperación cuando se iba y ella se rió. Estaba muy nerviosa, tenía mucho miedo de que la situación se hiciera oscura pero esa noche no pasó nada: miramos las Chicas Superpoderosas, nos dibujamos las manos y me besó. Después del beso me quedé en silencio. Cuando decidió irse, me besó de nuevo en la puerta y yo di un paso para atrás. Estaba contenta porque me gustaba. Todo empezó en ese momento.

***

Ese 2 de Abril del 2016 me dió una cita en Parque Centenario. Yo no sabía nada pero me lo veía venir: nunca me salen bien las mentiras y una parte de mi deseaba esa discusión. Había intentado dejarlo muchas otras veces pero nunca podía: me sentía culpable, siempre. Lo amo, me esta dando un lugar donde vivir y me ayuda. Yo me había escapado de un padre con el cual no me llevaba nada bien y de una madre que decidió que su lugar para vivir era uno que yo no compartía para nada. Con dieciocho años me fui a “vivir sola” teniendo mucha Fe en esa fuerza imaginaria que de alguna forma u otra me llevaba como un barrilete hacia casas calientes y platos de comida. Estaba sola, no trabajaba, me habían dejado afuera de la secundaria por el solo hecho de que no podía cursar en la misma institución en la que enseñaba su padre y encima, la única familia que sentía tener era la suya.

Me dio una cita en el lago, pero algo en mi me dijo que no, que era necesario un lugar más visible. Quedamos en el Mastil. Estaba ahí parado con ojos muy… turbios. Eran ojos turbios, como agua sucia. Yo estaba en piyama —mi amiga vivía a unas cuadras de ahí— con un buzo y cagándome de frío. Lista a para irme en cuanto todo se pusiese demasiado intenso.

Me dijo que sabía que yo nunca fui a bailar y me preguntaba en donde había estado. No le contesté porque si sabía eso, también sabía que había estado haciendo. Y eso le dije, le dije que ya sabía y que no necesitaba escucharlo de mí. Me contestó que no lo podía creer —y yo menos— y que me había estado revisando el Facebook porque ese pibe que yo le había nombrado de pasada no le había convencido. Se había leído todas nuestras conversaciones, hasta citó una parte en la que este chico me decía: “tu curiosidad es encantadora”. Lo recuerdo y tengo escalofríos porque me lo repitió más de una vez. Empezó a gritarme: porque le había faltado así el respeto, porque no lo habíamos charlado. Me quedé muda porque sabía que tenía razón y al mismo tiempo le quería decir que siempre le había tenido miedo. “Necesito tiempo”, le dije antes de irme. “Espero que haya sido un buen polvo, por lo menos”, lo dijo para herirme pero yo solo me reí con todos los nervios que tenía en la panza. Mientras caminaba lloraba y en vez de sentirme mal sentí un gran, gran, gran alivio.

***

Empiecé a recibir mensajes y más mensajes: por whatsapp, por facebook…

Se presentó esa misma noche al cumpleaños de un amigo y me acorraló en el balcón: me pidió que volviéramos. Le dije que no con insistencia y entonces empezó a reclamarme todo lo que había hecho por mí. Me dijo que yo era una hija de puta, que era una desagradecida y que era/soy una puta. Que nuestra relación había sido hermosa y que sí, que él se había equivocado mucho pero que él estaba tratando de enmendar todo. Le pedí perdón por haberlo engañado pero le repetí que así tenían que quedar las cosas, que la relación se había terminado. Me abrazó, me pidió por favor que volviéramos. Mientras, adentro había una fiesta y nosotros dos estábamos llorando de manera desconsolada en el balcón. Y yo no sabía ni por qué lloraba, solo quería que dejara de tocarme. Todos se fueron, él se fue. Yo estaba ebria de vino tinto y en un momento me dormí.

Puta.

Fui puta durante, fui puta después:

Me decía “puta” mientras me tironeaba muy fuerte el pelo.

Me decía “puta” mientras me rasguñaba la espalda.

“Puta” mientras me agarraba con mucha fuerza los pechos llenándolos de marcas.

“Puta” mientras me lastimaba los pezones llevándolos a la insensibilidad.

“Puta” mientras me pegaba.

Y todo lo expresado mientras me cogía.

Puta, me sentí por mucho tiempo una puta. Mientras me bajaba los pantalones sin que yo dijera que sí, mientras sentía que sus manos eran mas fuertes que yo. Me sentí una puta las veces que me desperté y él ya me estaba manoseando bajo las sábanas. Las veces que me desperté porque yo estaba durmiendo y él me estaba penetrando. Las veces que me “rompió el orto” —así lo dijo, porque lo dijo, porque lo contó, porque se jactó de ser el primero— sin que yo diera mi consentimiento. Me acuerdo sobre todo de la primera vez y del dolor que empezó a subir por la sangre rumbo a mi cerebro para después estallar en mi cara: lloré en silencio, en cuatro, en su habitación, mientras mi cuerpo estaba inmóvil y él me cogía haciéndose el boludo.

Puta me sentí cuando me hizo sexo oral pero yo cerré las piernas. Y me las abrió. Me sentí puta la tercera vez que cogimos, me dolía muchísimo y le pedí si podíamos parar. Se hizo el boludo, como siempre, aunque cuando terminó yo estaba temblando. Fui al baño, me miré al espejo: supuse que eso era normal y que al principio el dolor siempre es parte del placer. “Supuse” porque no lo sabía, el sexo para mi era algo totalmente nuevo.

Puta me sentí con todas las otras personas que vinieron después de él: me gustaban y no me gustaban, los quería pero me desnudaban y me asustaban. Tuve sexo con ellos, pero estuve perdida en otros tiempos. Los miraba pero no recuerdo nada de sus caras. Me movía sobre ellos, pero solo había una pared. Me esforzaba en ser buena en lo que hacía, porque también por mucho tiempo sentí —y siento todavía— que lo único que me quedaba para ofrecer no era más que un orgasmo. Me sentía desvalijada, desamparada y con los bolsillos vacíos.

***

Me vi esconderme en las penumbras. Me vi correr como cucaracha. Me vi rechazar caricias, me vi pero no me sentí porque por mucho tiempo fui incapaz de sentir de verdad mis pensamientos. Me escuché mentir: “sí, te quiero”, “sí, me gustas”, “sí, está todo bien”, “sí, hoy duermo en lo de una amiga”. Me vi buscando el lugar más seguro de la calle porque no estaba dispuesta a molestar a nadie, nunca más. No quería molestar nunca más, quería desaparecer. Me vi por fin durmiendo en un banco del Parque Avellaneda, me vi llorando a la mañana. Me vi llena de vergüenza, una vergüenza que se nota por todos lados en el cuerpo. Me vi triste, me vi silenciosa y desesperada. Me vi tan en el fondo, sin saber el por qué. Nunca voy a olvidar mi mirada vacía en las vidrieras, nunca voy a olvidar el frío que tuve. Porque fue mucho, fue violento, fue de adentro y de afuera para los huesos y para mi psiquis.

Este es mi testimonio:

De como se apropió de mi vida. De como me ató las manos a las suyas. De como me menospreció en cada cosa que decía. De como me rebajaba, de como me callaba, de como me manipulaba para hacerme sentir loca. De como me alejó de mi familia, de como me alejó de mis amigxs, de como me persiguió en las pesadillas. De como me aisló y no pude sacármelo de encima.

Me costó muchísimo dejar de verlo e incluso, después de haber cortado oficiamente nos volvimos a encontrar luego de un par de meses. Volvimos a hablar, a vernos y a coger. A coger con más enojo que antes. Volví a ser su objeto sexual favorito y mientras descargaba su ira en mi cuerpo podía ver pequeñas neuronas explotar en mis ojos. Lloré todas las veces. Fueron meses interminables, fue un invierno muy largo. Pasaba días enteros en la cama sin querer salir. No pude escribir nunca más. Dormía todo el día y a toda hora. Tenía ataques de pánico en el colectivo, ataques de pánico en los baños. No sabía en que pensar, porque todo me recordaba que había algo que no me dejaba vivir. Supe lo que era en la fiesta de un amigo, abrumada por el vino: lo vi sentado riéndose a unos metros míos. Gozando la vida mientras se me morÍa algo en la garganta. Recuerdo que lo vi y pensé en matarlo. Después pensé:  “no es justo”.

¿No es justo qué? Me pregunté.

Me lo pregunté un par de días después en voz alta en la pieza. Y ahí mismo me contesté:

No es justo que mi violador disfrute de la vida mientras me estoy muriendo.

Fui a vomitar. Vomité por cinco minutos.

Empecé a recordar todas sus actitudes machistas. Actitudes que él me convencía de que eran celos y no simple asco: como seguía el culo de las pibas en las calles, cuando le encontré fotos en bolas de una chica de 14 años; o cuando con intención de salvar en una carpeta una foto graciosa para ponerle de fondo de pantalla, se me abrió una carpeta en la cual coleccionaba fotos de un montón de chicas que yo conocía —todas sacadas de Instagram, Twitter o alguna red social— en ropa interior o semi-desnudas, hasta había  —otra vez— fotos de muchachas de 13 años y hasta algunas de su hermana que se había sacado fotos artísticas con proyecciones sobre el cuerpo. Él las tenía en la que de a poco descubrí que era su carpeta “porno”.

***

Fue denunciado el 24 de Marzo 2017 en la Comisaria 43 de Floresta.  A menos de un mes de realizada la denuncia el fiscal y luego la jueza decidieron sobreseer la causa por “falta de elementos” en primera instancia. Este ser humano nefasto no solo vive gozando de su impunidad si no que estudia para ser docente, protegido por un amplio grupo de profesores y profesoras del lugar en el cual estudia. Lugar que estigmatiza y señala como violentos a los y las que luchan desde dentro por una comunidad libre de abusadores y violadores.

Ningune de nosotres elije ser víctima, recuerden siempre que si hay una víctima hay un victimario avalado por una sociedad que fomenta y se nutre de sus practicas violentas y de nuestra sumisión. Y que con tus dudas, tu doble moral, tus ojos cerrados estas eligiendo el bando del opresor. Ya no nos callamos. Ya muchxs salieron, muchxs estamos saliendo, muchxs más van a salir. Frente a la violencia machista, ¡organización! Seguimos de pie, seguiremos por siempre de pie, por amor seguiremos.

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Urgente! Llamado a visibilización! Que el violador Alberto Lucero NO salga libre! #Yanonoscallamosmas!

URGENTE │Necesitamos ayuda de todxs.

Esto está sucediendo en La Plata!
Quiero contarles la situación que esta pasando mi amigo y hermano Esteban Pérez y su familia.

Hace unos años salió a la luz que su padrastro había abusado de sus hermanas menores desde los 4 y 5 años hasta los 13 y 14.

Hicieron la denuncia, pasaron 6 años hasta que se hizo el juicio y finalmente hace 3 años está preso.

Antes de conseguir esto, Esteban recibió muchas amenazas y lo atropello un auto en la calle intencionalmente cuando iba en bicicleta.

El accidente nunca se investigó ni tampoco las llamadas amenazantes.

La madre de Esteban y de las chicas tiene una causa por falso testimonio y encubrimiento, ya que se puso del lado de la persona que abusó a sus propias hijas,
Lo desesperante es que por “buena conducta” se está tramitando su libertad.

Es un tipo peligroso y tenemos miedo por la familia. Seguirá cometiendo abusos y violaciones, no queremos que esto suceda !
ALBERTO BENICIO LUCERO mas conocido como “COQUI”, CHOFER DE LA LINEA 7 (307) no puede quedar en libertad, tenemos que hacer fuerza entre todxs.

Les pedimos por favor difusión.

Si hay gente que pueda asesorarnos legalmente se agradece también.
Convocamos:
SABADO 27 DE MAYO A LAS 15 HS
MARCHA EN PLAZA MORENO
BASTA DE IMPUNIDAD !
BASTA DE LIBERAR VIOLADORES ! 

BASTA DE VIOLENCIA INSTITUCIONAL !

 

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Repudio y Visibilización sobre los Abusos sexuales y Violaciones ejercidas por ANATOLE. #Yanonoscallamosmas!

REPUDIO A ANATOLE

ANATOLE es un violador y abusador de mujeres.

Es fotógrafo, está en el ambiente feminista, se hace pasar por “Feminista”, “Queer”, incluso se hace llamar “Lesbiana” a sí mismo.

En el día 16/05/17 salió a la luz un testimonio de una chica que modeló para sus fotos, contando como ANATOLE la violó.

La idea de su testimonio era PREVENIR a otras mujeres para que no le suceda lo mismo.

El testimonio se compartió por tantas personas, que ANATOLE escribió en su muro  que  “No le había pegado a nadie, no sabía qué decir y que estaba muy triste”.

Lamentablemente es una situación cotidiana, todos los días escuchamos casos de mujeres abusadas y violadas y las valientes que se animan a contarlo, lo hacen por medio de redes sociales.

Lo TRISTEY ALARMANTEde ésto es que como ANATOLE está en el ambiente feminista, muchas feministas comentaron cosas culpando directamente a la víctima:”Estaba ebria”, “A mí me sacó fotos y no me hizo nada”, “Dejó que se la garchen”, “Está de moda acusar” “Que haga la denuncia real”, “Es una mentirosa”, “Eso lo puede escribir cualquiera”, “¿Dónde están las pruebas?” “Yo no defiendo a nadie, ¿pero ésta piba quién es?”, “La que lo denuncia tiene un perfil raro”, “Será alguna despechada”, “No se la creo ni a 20 personas”…

La lista sigue.

No hay manera de reparar lo que ANATOLE le hizo a éstas mujeres, pero sí lo podemos prevenir para que no le pase a otras.

A nosotras no nos cuida la policía ni  el estado.

¡Cuidémonos entre nosotras!

Sabemos que probablemente aunque se presenten denuncias legales de abuso y violación éste tipo NO va a ir preso…

Visibilicemos para que a otra chica no le pase lo mismo.

¿Después se preguntan porqué muchas mujeres se sienten incómodas cuando hay hombres en las marchas de mujeres?

Por gente como ésta. Que se disfraza de “feminista”, ganando confianza para poder abusar y violar de nosotras…

Su página de fotografía: Anatole Estudio

Ya hay 20 testimonios, puedes enviarnos el tuyo, leerlos y visibilizar entrando a este link:

Repudio a Anatole

 

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Testimonio sobre Violencia Psicológica y Física ejercida por Carlos Erosa Díaz. #Yanonoscallamosmas !

Un día regresando de Playa del Carmen le pedí al mar que me muestre al amor de mi vida… ese día conocí en el aeropuerto un hombre llamado Carlos Erosa Diaz.

 


Era amigo de un amigo mío, Alejandro. Quien yo había conocido cómo un posible candidato pero no me había enganchado, había cosas que no me cerraban.

Desde ese día, Carlos Erosa pidió mi número de teléfono y comenzó a hablarme día y noche.

También contándome cosas de su supuesto amigo Alejandro, difamando sus salidas, adicciones y mujeres diciéndome “yo se lo que tú quieres, yo quiero lo mismo…”

Me mostraba lo que hacía y lo que le gustaba, me hacia reír… dejé que me conquiste.

Como él vivía en una provincia de México y yo en el Distrito Federal se nos complicaba vernos seguido.

Todo parecía una gran historia de amor, sus gustos parecían la carta que yo había escrito al mar sobre todo lo que soñaba de un compañero y para mi deseo de ser madre…

AL final luego de unos meses me animé a ir a visitarlo, al fin y al cabo era el amigo de mi amigo y eso me daba confianza…

Pasaron 3 meses yendo y viniendo en vuelos de primera clase, rosas, cenas magníficas y velas por toda la casa, entre todo esto un día me propuso casamiento, que vivamos juntos y que deseaba ser padre y pronto, pues él ya tenía 42 años.

Cual sueño de princesas, luego de esos 3 meses comencé la preparación para la mudanza.

Estando en plena mudanza hacia México comenté en casa que estaba embarazada, nos felicitaron, estaban felices.

 

La primera fricción fue cuando mis amigos me planificaron la despedida.

 

Yo estaba muy cansada con el embarazo y la reunión y él no paraba de llamarme reiteradas veces.

 

No contestarle el teléfono le molestaba mucho, al punto de enojarse y hacerme escenas.

 

Yo intentaba que no pierda su seguridad y mostrar que lo amaba.

Cuando llegué al aeropuerto estaba tan nerviosa que perdí el vuelo, se puso peor. Con esta actitud comencé a sentir cosas raras y a pensar en los cambios de su humor y me auto convencí pensando “me quiere demasiado, por eso se pone así”, eso me calmaba y traté de hacer lo mismo con él.

 

Llegando a Mérida Yucatán, Carlos Erosa me esperó para ir al obstetra a revisarme. Las fechas de la última menstruación no coincidían con nuestra primer relación sexual, así que ese día se enojó mucho, me insinuaba que estaba embarazada de su amigo… lloré, lloré mucho.

 

Me angustié pero después me hizo “entenderlo”… y yo pude comprender “su celito” otra vez… así que de alguna forma patrociné su sentimiento y nos volvimos a arreglar…

 

Al pasar los meses del embarazo comencé a sentir malestar y cuando no podía levantarme él me llamaba “Floja”.

 

Le daban asco mis gatos así que tuve que reubicarlos con amigos porque su perro los quería comer (es un chow chow en una zona que hace 40 grados de calor, desde ahí uno se puede dar cuenta las incoherencias y el egoísmo) y a él le parecía gracioso porque para Carlos los gatos eran sucios y traían pestes (me lo dijo ya viviendo ahí, antes hasta me seducía con la forma de hablar de los animales y las cosas)…

También durante muchas noches se iba de casa y me llamaba o me chateaba muchas veces para darme soporte de alguna forma aunque luego llegaba muy borracho y en la madrugada. En algunas ocasiones me llamaba para ver si podía ir con él y sus amigos.

 

La verdad es que yo sufría mucho en silencio, lloraba y aunque me trajera mil rosas rojas, mariachis, serenatas, chocolates, regalos NADA SANABA EL DOLOR QUE YO SENTÍA por darme cuenta que – Todo era una mentira.

 

Cuando decidí hablar comenzaron los problemas porque me decía que él no hacía nada malo, que trabajaba todos los días, que era un adulto y que no podía decirle como vivir.

Me dejaba de hablar, se iba con otras personas y no volvía.

Así comenzó a distanciarse de mí y buscar excusas para rebajarme.

Luego decidió mandarme a Argentina, prometiendo que me iba a venir a buscar, pero eso nunca sucedió.

Armó una historia para decir que yo estaba con otra persona por haberle respondido “si no venís, alguien más vendrá” (intentando <> la situación y NO diciendo que estaba con OTRO!!!) y realizó un escándalo de celos.

Me dejó de contestar y se fue de fiesta 4 días seguidos… yo angustiada lo llamaba reiteradas veces con ataques, crisis y cambios hormonales.

Nunca me lo perdonó y lo usó como excusa para comenzar a sacarse el gustito de pisarme más y maltratarme por pisar su honor.

Luego de toda esta secuencia me pedía volver, me convencía repitiendo que me amaba y lo demostraba por ejemplo diciéndole esto telefónicamente a mi padre.

Volvimos.

El primer día de nuestra reconciliación nos invitaron a un casamiento.

Por error me mandó una foto de un clítoris (estaba borracho) así que con culpa me fue a comprar un anillo de compromiso para regalarme.

Yo estaba desplomada en la cama y en shock, no tenía ganas de moverme, sin embargo le puse ganas, me levanté y fuimos al casamiento.

Ese día estaba una de sus ex en el casamiento, quería invitarla a nuestra casa con amigos para seguir tomando (yo estaba de 4 meses y eran las 5:00 am), le dije que no, entonces se fue con un amigo diciendo que volvía rápido y me dejó charlando con su ex empujándome a que seamos amigas, llegó a la hora y nos fuimos a casa.

Le gritaba cosas coqueteando a su ex, le decía a su amigo que le muestre fotos de sus amigas “para presentar”… Yo solo lo miraba mal y no hacía nada.

El panorama cada vez se ponía mas negro y yo me mareaba por dentro.

Llegando a la casa me dijo que me vaya a dormir, efectivamente yo quería dormir.

No era la primera vez que lo hacía, a veces venía su hermano y también me decía “tengo que hablar con mi hermano, ve a dormir ahora. voy…” (…).

Entonces ponían música y seguían tomando alcohol.

Hasta ese momento yo pensaba que era solo eso, me quedé dormida 30 minutos y al bajar descubro que hay rayas de cocaína por toda la mesa y ellos con lentes negros en una postura extraña.

Discutimos, le pregunté por qué me había ocultado esto y que tenía derecho a saberlo.

Con toda la furia cargada por todo lo soportado agarré las valijas para simular una huida mientras Carlos Erosa me decía que lo piense muy bien porque me iba a arrepentir…

Estaba como que no le importaba nada entonces decidí esperar y ver si sufría una adicción o si solo había consumido esa noche.

Pero los días comenzaron a ser peores.

Mientras me presentaba a su familia silenciosamente Carlos iba cambiando mi forma de vestir.

Comenzó diciendo que en México no gustaban los escotes, ni los shorts, me hizo dejar de usar bikini y cambiarla por una maya enteriza.

Me decía que no podía usar traje de baño delante de su padre y madre, que era una maleducada, que no podía agacharme ni charlar mucho tiempo con sus amigos.

 

Recuerdo que un día llegó a casa mientras yo estaba en la computadora, como no salí a recibirlo se enojó y rompió una puerta.

 

Se iba y luego volvía diciendo que le había agarrado un “ataque de pánico” y que lo disculpe.

 

Siguió llegando tarde y sin responder los llamados, comenzó a resentirse y decirme que “lo dejaba en ridículo” con “mis fotos de perfil en ropa interior” o “con mi book de fotos de modelos en el Facebook”, así que tuve que borrar todos esos registros ya que lo ponían nervioso.

 

Además su familia colaboraba diciendo que luego mi hija iba a ser señalada por lo que hacía su madre y no la iban a aceptar en colegios, etc.

Sin darme mucha cuenta, comencé a perseguirlo en facebook, miraba los comentarios y su actividad.

Comenzamos a enfermarnos literalmente, entonces Carlos Erosa decide bloquearme diciéndome : ” – Puedes contagiarme tu enfermedad” y “te imaginas cosas” (insinuando que tenía esquizofrenia).

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Decidí irme.

Carlos Erosa me compró un pasaje y me volví a Argentina.

Le dije que iba a volver pero realmente ya le tenía miedo.

Comencé a sentir celos, dejaba de contestarme los llamados, cortaba comunicación, cuando me decía que me llamaría no lo hacía y cuando lo hacía me pasaba horas charlando, llorando y suplicando que cambiara…

Me decía que ya no me iba a ayudar, comencé a hacer un plan B atendiéndome en hospitales públicos dado sus cambios de personalidad  no podía confiar en que pague el parto.

Además de sus reiteradas amenazas con que me arregle sola, que todo le parecía caro, que no tenía dinero, que yo solo gastaba y él era un estúpido por enviarme dinero.

 

<<“El acoso moral propiamente dicho se desarrolla en dos fases: la primera es la fase de seducción perversa por parte del agresor, que tiene la finalidad de desestabilizar a la víctima, de conseguir que pierda progresivamente la confianza en sí misma y en los demás; y la otra, es la fase de violencia manifiesta”… (Hirigoyen, acoso moral)>>

 

En medio del embarazo se fue al Himalaya, por una avalancha casi muere de hipotermia, yo de 8 meses y en mi cumpleaños…

Cada vez se tornaba mas violento psicológica y moralmente, lo padecí desde estos momentos hasta hoy.

No me dejaba hacer actividad física que fuese “sensual”, cuando retomé Pole Dance subí una fotografía a facebook con un pié que decía “De vuelta al ruedo”, porque volvía a entrenar luego los meses de embarazo y el nacimiento de mi hija, ella tenía unos 6 meses en ese momento y nosotros ya estábamos separados.

Y se molestó haciendo otra escena porque hacía alusión a que era una “table-girl” (taibolera), o sea, PUTA.

Yo había aprendido a hacer Pole Dance por un reality show que grabé en Costa Rica y me había encantado. De hecho fue en esa época cuando lo conocí…

Pero Carlos Erosa siempre insinuaba que yo era puta, hablaba de mi pasado de modelo puta y mi vestimenta de puta…

Creo que lo que mas le gustaba de mi fue lo que lo comenzó a alejar.

 

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Volviendo a la historia…

Cuando vino a Buenos Aires para el parto le dije la fecha estimativa y como mi hija no quiso salir (sabemos que esas fechas son tentativas) se enojó.

Yo no tenía contracciones aún ni dolores, pero decidí bajo su presión psicológica, tener una cesárea para que él pueda participar.

Sentía culpa porque no vivió cerca el embarazo, le creí eso de que “estoy loca”.

Entonces también le permití que elija el nombre.

Mientras estuvo en Buenos Aires salió de fiesta con su hermano todos los días.

Quiso conocer a toda mi familia, eligió el restaurante más caro de la ciudad, terminando me dijo que vaya tranquila con mi familia que él iba a llegar con su hermano… Nunca apareció.

Me pidió disculpas por chat porque le había prometido a mis sobrinos comprarles juguetes.

Un día estábamos de lo más románticos y al otro se enojaba rotundamente.

Siempre por algo que dije mal o de una forma que no le gustaba…

 

 

<<Lo que pretende es paralizar a la pareja colocándola en una posición de confusión y de incertidumbre. Esto le libra de comprometerse en una relación que le da miedo)… Hirigoyen-acoso moral>>

 

Al no estar casados no le puse su apellido a mi beba por lo que también se enojó mucho, no me creía, pensaba que lo hacía a propósito.

A los dos meses me dijo que iba a venir a registrarla civilmente, que no la registre aún, así que lo esperé pero nunca vino.

Me dijo luego que no tenía tiempo, que viaje YA MISMO a México con mi hija de 2 meses.

Corrí para hacerlo, yo quería volver a intentar,  pensaba que podíamos lograrlo a pesar de todo y aunque en el Registro Civil me aconsejaron que no lo haga, que era peligroso después de todo lo que viví…. fui igual…

 

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Pasaron 2 meses sin que me toque, seguía saliendo por las noches mientras yo dormía con mi beba, me traía rosas y regalos siempre, luego nos apasionabamos de nuevo y luego nos mandaba a dormir a otra habitación por que la beba lloraba de noche y él quería dormir, luego de 4 meses descubrí que también era infiel.

 

 

Ese día rompió la puerta de una patada, arrancó las cortinas y me tiró de los pelos al piso, porque vio un bolso y pensó que me iría con la beba (otra imaginación).

 

 

Me negaba que estaba con otra mujer y me juraba que viajaríamos juntos por el mundo…

Yo estaba agotada, me dijo que se sentía mal, que lo espere y así a los días, me inició un proceso legal alegando que yo le negaba su paternidad y que el quería derechos que yo me negaba a aceptar, aunque jamás fue así.

Nos abandonó, me quitó los documentos y ahí comenzó el gran infierno que duró 8 meses hasta que logré salir de México gracias a la embajada Argentina, psicólogos y mis abogados.

Pese a todo, no quería denunciarlo… El día que vino a “ayudar” con la mudanza de la casa que compartíamos luego de abandonarnos y robarnos me pegó una piña en la pierna por pedirle que se lave las manos antes de tocar a la beba.

 

 

Ese día tomé fuerzas y lo denuncié.

 

 

Me atracó el auto, no me dejaba salir, me empujó contra una ventana con mi beba en brazos, hasta que gracias a su amigo logré escapar con mi hija.

Les mentí diciendo que iba a la casa de su madre, pero fui directo a la fiscalía.

Luego Carlos Erosa me llamó para decirme que se había enterado de lo que hice, me amenazó diciendo que había hablado con sus contactos, que le dijeron que yo “no tenía nada y que era puro cuento” y que no tenía validez mi denuncia, me dijo que si fuese necesario lo volvería a hacer para que yo aprendiera

 

Y que no se me ocurra irme porque me iba a ir pero sin mi hija.

Actualmente Carlos Erosa sigue con su proceso legal en México, diciéndome de forma autoritaria “que se empezó y termina allá”.

También prometió a su hija 10 veces que vendría a verla, pero solo lo hizo una vez.

Hace poco me dijo que vendría a vivir a Argentina pero que no desistirá el proceso en México.

Le redujo sin aviso a nuestra hija su manuntención a la mitad y jamás me devolvió mis cosas de México.

 

Cuando reflexiono sobre toda esta historia que padezco, me doy cuenta de que a veces nos dejamos seducir por las historias románticas, sin saber que éstas pueden tener un trasfondo muy perverso y manipulador que nos puede herir mucho…

Supe que la misma historia que sucedió conmigo la repitió…

 

 

Pocas nos animamos a hablar, a denunciar y contar nuestras historias.

A veces por tener una compañía a cualquier precio pensamos que amamos, pero ¿eso amamos?

Otras por darle a nuestrxs hijxs una familia, pero donde no hay orden y sinceridad no hay amor.

 

 

¡Tenemos que hacerlo !

YO HOY NO ME CALLO MAS

YA NO NOS CALLAMOS MAS

 

Gracias por leerme.

Anali Eleonora Penza.

 

<<La víctima necesita mucho tiempo para reaccionar, a medida que su relación evoluciona, aprende primero a identificar el juego del perverso, luego a defenderse y después a acumular pruebas. ¿Cómo se produce el acoso en la pareja? El perverso acosa imponiendo su dominio, lo que se traduce en sumir a su pareja en una relación de dependencia.

 (Hirigoyen, acoso moral)>>