#Yanonoscallamosmas-Nuevo Testimonio sobre abusos y violencias ejercidas por Cristian Aldana.

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Yo soy de la generación de los adolescentes alternos, de valores poco claros, angustia, rebeldía y esperanza en el infinito.

Era super fan del otro yo y hacía parte del foro de la página oficial de la banda donde conocí a gente que es amiga hasta hoy y también por donde entré en contacto con Cristian Aldana.

Un dia salí de la escuela y fui al cyber, yo había mandado una nota de sentimientos al foro y recibí un mensaje lindo por privado de Cristian al respecto. No lo podía creer.

Volví saltando a la escuela a contarle a mis amigas, era lo mejor que me podía pasar en la etapa turbulenta que estaba viviendo, que mi ídolo me escribiera y me pidiera mi messenger para chatear.

Me fui a vivir al cyber prácticamente y empezamos a conversar.

Me preguntó algunas cosas y si quería que nos encontremos. Me preguntó si era virgen y le dije que sí, me pidió  mi teléfono para encontrarnos cuando viniera a mi ciudad .

Al poco tiempo después, me llamó e invitó al hotel donde se encontraba.

Estaba feliz que iba a conocer a mi ídolo que tantas cosas me hacía sentir con su música.

Sabía el precio que iba a tener que pagar.

Tenía 16 años, el sexo era algo que yo todavía no consideraba, no existía un deseo sexual real, ni era mi verdadero interés, pero sí era el de él y estaba sobreentendido.

Me acuerdo de todo, de la ropa que me puse, el sol de ese día.

Llegué con dos amigas al hotel, era la habitación 505,  nerviosa subí con ellas el ascensor y las dejé en el pasillo, fui hasta el cuarto toqué la puerta y entré.

La situación no fue forzada, pero no fue agradable.

Me sacó la ropa  em 5 minutos después de conocernos.

No sentí nada lindo pero me imaginaba que podía ser así perder la virginidad.

Me puso el pene en la cara para que se la chupe y yo NO quería y le mordí la pierna y se enojó pero quedo ahí; él quería sexo de nuevo pero le dije que no y “lo respetó”.

Yo era una adolescente depresiva, y él , el hombre a quien admiraba.

Sentirme reconocida y especial entre muchas otras, me hizo sentir mejor. En mi casa mi mamá estaba sola cuidando de mi hermano pequeño, mi papá desaparecido y yo tenía una libertad total de decisión porque nadie me controlaba.

Esa noche ellos tocaban en un festival y yo fui. Al otro día me llamó por teléfono para decirme que me había visto entre la gente y que era linda, etc.

 Hablábamos por chat y nos mandábamos mails, me decía cosas del amor, de ser libres, de no pertenecer, de ser incondicionales, de conocerse de otras vidas.

Yo nunca me enamoré de él pero le creía y sentía que lo que él estaba planteando me iba a hacer especial, me iba a ayudar a tener un punto de vista del amor, según alguien que parecía tener experiencia y una manifestación artística que me causaba fascinación.

Me encontraba con él en hoteles de mi ciudad y en otras, viajaba a escondidas para ir a verlo.

Fui a Buenos Aires a su casa con 17 años, siempre acompañada de amigas, que obvio él quería sumar a todo, pero yo no lo permitía.

Se formó un vinculo de supuesta confianza, fui descubriendo mi sexualidad dentro de nuestros encuentros, él siempre quería ultrapasar niveles en el sexo pero yo no quería y trataba de ser firme. Me decía que yo era una puta y a mí me causaba gracia esa forma que tenía de excitarse porque no me identificaba. Le decía que no, que yo era una princesa, y entonces él fue llevando el juego dentro de la forma que vió que podía manipularme.

Siempre quería estar con mas chicas,  solo una vez consiguió que estemos con una amiga mía que lo conocía de una historia aparte. No me daban ganas de hacer nada, ella le hacía sexo oral y yo lo besaba, la situación me pareció decadente y no se repitió aunque él siempre pedía que estemos con otras chicas.

Yo hacía mi vida, empecé a salir y a enamorarme.

A todos mis novios les mentía y los engañaba con Cristian Aldana, que me decía que nuestro amor era para siempre independientemente de cualquier otra persona, que había que experimentar con todos, etc.

Fui muy influenciada, no me causa gracia haber tenido que mentir un montón de veces y  después darme cuenta que la mentira nos hace mal a todos. Eso aprendí después de sentir muchísimo dolor.

Con esto quiero decir  que me hago responsable de mis actos.

A veces aparecían mensajes de otras otroyoianas amantes diciéndome cosas, a veces de sus novias oficiales, otras se acusaban entre ellas, fotos y piñas en el pogo del show de eoy.

Mentiras,  mensajes, la vida continuando y la búsqueda de un amor sin dolor, incierta.

¿Cómo el amor puede causar dolor a muchas y pretender que a través de la mentira el dolor  cese?

Cada vez tenía menos sentido su propuesta, pero seguía encontrándome con él.

Pensaba que estaba sobre entendido que las novias de Cristian pensaban igual respecto al amor, pertenencia, libertad, etc. Pero no sé por qué entonces había que mentir para encubrir ciertas situaciones.

Realmente no era consciente de la violencia más explícita que ejercía en otros casos. Si sabía que él estaba con muchas muchas muchas chicas, adolescentes y mujeres, pero creía que  teníamos una amistad interesante .

Mi relación con Cristian Aldana duró ocho años.

Algunas personas de mi entorno personal lo sabían, otras no… porque yo también intentaba establecer relaciones tradicionales en las que esto podía estar mal visto, por lo cual no lo comentaba a cualquiera.

Los últimos años que vi a Cristian Aldana yo vivía entre Argentina y otro país. Viajaba periódicamente.

Conocí cosas del mundo que me hicieron pensar en qué era lo verdadero y aumentar un poco la percepción de la vida.

En agosto del 2012 me encontré con él en Río Cuarto, estaba estable con su pareja actual y tenían una hija dentro de esa relación.

El manager,  la hermana y otros  me conocían, aunque sea de cara, porque hacía años que cuando la banda estaba en Córdoba él me invitaba a las comidas, hoteles, shows, etc.

Ese día fuimos a un hotel diferente del de la banda y todo el paseo fue a escondidas, la situación era extraña.

Lo que sucedía era que al otro día se iban a Villa María y su mujer iba a viajar para encontrarse con ellos y festejar su cumpleaños, él no quería poner en una situación incómoda a todos sus cómplices un día antes de tener que festejar juntos el cumpleaños de su mujer, aunque todos sabían que estaba en otro hotel con alguien.

Al día siguiente me despedí y viajé a la casa de mi abuela y estuve llorando dos días sin parar, sin entender que me pasaba.

Le dije que me había hecho mal el encuentro, que sentía que si su mujer supiese no iba a estar de acuerdo y que estaba entendiendo que me causaba sufrimiento que otra persona pueda ser mal afectada por esa relación que manteníamos. ¿Por qué había que mentir y exponerme de esa forma, si él pregonaba el “Amor Libre”?

Y ahí el empezó un jueguito para que podamos estar los tres juntos y así ella iba a poder entender que estaba todo bien, pero claro, tenía que seguir mintiendo, no podía decirle a su mujer que nos conocíamos de hace tanto tiempo ni mencionar absolutamente nada de toda nuestra historia.

Poco tiempo después, fui a Buenos Aires por cosas personales y nos encontramos con Cristian, fuimos a un hotel en Once.

Fue muy triste porque  me penetró por detrás, algo que YO NO QUERÍA y ni me preguntó.

Estaba super contento y orgulloso de que había sido el primero por los dos lados, como si fuera un objeto.

 Me dijo que era  lo que tenía que hacer para poder hablar con su mujer, Guillermina, y que nos encontráramos los tres.

Así que le escribí a ella, diciéndole que era amiga de Cristian, que justo estaba de viaje  en BsAs y que si quería que nos conozcamos.

Empecé a hablar con ella  por chat y por la otra ventana Cristian Aldana me iba diciendo lo que tenía que decir y lo que no.

Pero pasó algo muy inesperado, al final no nos encontramos y yo viajé, seguí en contacto con ella y comencé a sentir mas afinidad que con él.

Teníamos muchas cosas en común y a mí no me interesaba el encuentro, lo iba a hacer por Cristian y porque ella me parecía muy linda.

En fin, conversaba con ella de vez en cuando y un día me preguntó sobre una foto que encontró en el celular, yo no sabía de su existencia. Era una haciéndole sexo oral y según lo que me dijo había una colección de fotos de muchas chicas.

Y Cristian Aldana, por el otro lado, diciéndome que lo ayude a disfrazar las fechas, incitándome a seguir mintiendo…

Ella me hizo un cuestionario de mil preguntas, ahí me dí cuenta que el acuerdo de “amor libre e infidelidad” no era tan de común acuerdo, como él me decía.

Me sentí muy mal, le pedí perdón por haberle mentido y seguimos hablando en términos amistosos.

Un día dio la casualidad que descubrí que mi novio me estaba engañando con varias chicas y terminamos, estaba sensible, enojada y al mismo tiempo con los cuestionamientos de si yo me lo merecía porque siempre lo había hecho.

Era Mayo… me acuerdo porque era el cumpleaños de Cristian Aldana, ahí aparece él y Guillermina en mis mensajes.

Ella me contaba que lo había encontrado a Cristian Aldana en su casa teniendo sexo con la niñera de la hija que tienen, que justamente era la mujer del primo de él y que estaba muy mal , que quería separarse…

Por el otro lado del chat, estaba Cristian pidiéndome que hable con ella y lo ayude a que lo perdone.

Le dije que era demasiado, yo estaba sintiendo lo que ella estaba pasando, y era MUCHO DOLOR.

No podía hacer más nada, ese día entendí que estaba enfermo, que es un perverso y no puede controlarlo, que es un monstruo egoísta.

Yo no quería ser parte de eso, no quería contribuir en el dolor de nadie, ¡no quería mentir más!

Me dí cuenta que estaba siendo una bosta igual que  él, sin elegirlo.

Decidí cortar todo tipo de comunicación, lo eliminé, lo bloqueé, y desaparecí.

Nunca me despedí, nunca más fui a ver a El otro yo.

Esto fue en mayo del 2013, nunca más hablé con Cristian Aldana.

Empecé a cerrarme en mi misma, a no querer estar con nadie, a sentirme una mentirosa, me cuestionaba mi sufrimiento cuando mis novios me engañaban, si yo los engañaba también.

Hoy no consigo tener confianza en un hombre,  aún no me siento segura, no quiero reincidir en todo eso, prefiero estar sola.

Siento que todo lo que pasó, empezando por la sexualidad y siguiendo por los hábitos de relacionamiento inculcados para su total conveniencia, haciendo abuso de su poder como músico y artista, en todo momento, tuvo consecuencias en mi vida que hoy padezco.

Por actos presenciados en diferentes ocasiones, creo que los testimonios de todas las chicas que se presentaron son verídicos.

Cuando mis amigos de Argentina me empezaron a contar lo que estaba pasando me pasaron el facebook de Víctimas de Cristian Aldana. Ver el mismo modus operandi en una y otra fan, me hizo pensar que todo ese pasado esta infectado de ambición, de la energía oscura que ese hombre tiene, aprovechándose y consumiendo la inocencia de las personas, trabajando fielmente a la manipulación. UN VAMPIRO.

Su hermana, la banda, el manager, compañeros de la Umi y los fans  saben que esto es verdad y lo encubren, siempre lo hicieron, lo normalizaron. Todos saben que él es así.

No estoy aca para juzgar, creo que no me llevo la peor parte… demoró en caer la ficha pero un día sucedió  y me salí de la historia simplemente por empatía a la mujer de él que sentí como si fuese mi hermana. Fue lo que me despertó del letargo.

Acredito que fue una lección para ver y sentir como algunas personas pueden ser realmente muy egoístas y perversas.

Pasa todo el tiempo.

Está normalizado.

No nos hace bien.

No nos da paz.

Y Cristian…  el Don musical que te fue dado… aquel al cual le dediqué todas mis palabras de admiración, era para tu Misión dentro de la humanidad y vos lo aprovechaste para un beneficio enfermo y tuyo.

Espero que un día aprendamos a cuidar con respeto, el amor purísimo que está en el corazón de cada una de las personas que aparecen en nuestras vidas.

Elegí ir al hotel, pero no para esto. Mentí mucho, aún no asimilo si eso fue una elección o una gran manipulación.

Una cabeza adolescente con admiración puede ser fácilmente manipulada y esto lo puedo pensar ahora, luego de 10 años…

Todo podría haber sido diferente para mí si no hubiese sido inducida en el juego de un adulto que sabía lo que hacía.

Nunca usó preservativo.

Una vez fui a la escuela toda moretoneada de chupones en la cara y el cuello.

Nunca fuí agredida con golpes.

Él manifestó tener conciencia de que podia ir preso por mi edad.

Hubo sexo anal sin consentimiento.

Hubo fotos sin consentimiento.

Eso es violencia.

Leo las declaraciones de él y afirmo que cada palabra es falsa, es una mentira de persona.

Pido justicia en nombre de lo más valioso, el tesoro que al fin descubro… LA VERDAD.

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Nuevo testimonio anónimo sobre abusos y violencias de Cristian Aldana- #Yanonoscallamosmas

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MARTES 24 DE ENERO DEL 2017 | 15:42

Creé esta cuenta falsa por 2 motivos:

1) Porque quiero aportar con mis pruebas y testimonio para así ayudar a la causa contra ALDANA, HUMBERTO CRISTIAN.
2) Porque quiero mantener oculta mi identidad.

En Junio del 2012 a la edad de 17 años me había ido a encontrar con un amigo y al no poder encontrarme con él pasé muchos minutos dando vueltas en las calles de Av. Pueyrredón y Av. Córdoba.
A eso de las 22 de la noche paso por la puerta del restaurante “Pertutti” y lo veo a Cristian Aldana con su mujer en el mostrador como si estuvieran por pagar.
En ese mismo momento me emocioné, me puse contenta y no lo podía creer, no podía creer que él estuviera ahí adentro… Entonces voy hacia la otra puerta de salida pero me quedo al lado para esperarlo mientras escuchaba sus canciones desde mi mp3, me quería sacar una foto, que me filmara un autógrafo, ¡algo!

Cuando noto que pasan como 5 minutos y no salía, me asomo a ver y ya no estaba.
Recuerdo que entré y pedí para pasar al baño con la intención de cruzarlo en el 2do piso pero tampoco estaba.
Entonces me voy decepcionada, me subo al 118 y le mando un mensaje al Facebook personal para contarle que lo había visto, y demás cosas que se pueden ver en los mensajes.

Me respondió y yo lo leí después de casi 20 días (en ese interín fue la firma de autógrafos en Kanishka Bond Street) entonces no podía creer que me estuviera diciendo para juntarnos. Cuando él me llama por teléfono yo estaba en mi cuarto con un amigo y hablaba muy poco, pausado.. tímida (Hay un vídeo de eso porque antes de que me llame estaba filmando con mi amigo un vídeo cantando los dos y al llamarme Cristian en vez de poner stop lo minimizó). Hablamos un rato, me hacía preguntas sobre a que me dedicaba… ya no recuerdo bien pero me acuerdo que me preguntó la edad y cuando le dije 17 me dijo “ah sos chica, pensé que eras más grande”. Me dijo que me iba a tocar una canción con la guitarra, entre otras cosas más.

Finaliza la llamada y me quedo hablando con mi amigo super feliz de lo que pasó, yo creía que tambien iba a estar María, también pensaba que era una sorpresa a una fan y que iba a caer con EOYTV, y también pensé en un encuentro sexual pero justo estaba en mis últimos días del periodo menstrual por lo que me iba a negar. Total verlo, charlar, que me toque la canción o que esté María, o que fuera la sorpresa que flashé era demasiado.
Bueno, pasan las 2 horas y mi amigo junto a otra amiga que es mucho mas precavida que yo, vinieron para anotar la patente por si me hacia algo malo, o por si no era él en realidad. Su patente era “HXI 204”.
Cristian arranca y estaciona en Saenz Peña y Venezuela, mis manos sudaban y yo miraba al frente… no podía ni mirarlo, entonces me hace un masaje en el cuello. Me insistía en que le contara una fantasía sexual y a mi no me salía decirle nada, era muy raro y loco que estuviera preguntándome eso, después me abraza y me besa.
Era una experiencia rara, única, creía que era afortunada porque era “mi cantante favorito” así que entonces arranca de nuevo el auto y estaciona en las calles Chile y Pichincha, y ahí me dice para ir al asiento de atrás. Fuimos y ahí empezó parte de lo que ya se imaginan…
Entonces a lo canchero me dice “Ya fuee vamos a un teelo” Y yo muda, tímida le digo que estaba en mi último día del período y me dice que no importaba blabla. Fuimos a un hotel de once, entro con el auto… me abrió la puerta y entramos de la mano.
Si bien no me golpeó, hacia lo que quería con mi cuerpo, me sacaba fotos y filmaba, TENÍA EL FLASH EN LA CARA.
No se por qué no reaccioné, no se por qué no me molestó, y no sé por qué no me puse seria ante eso.
Al terminar, me abraza y se duerme… al rato termina la hora y me lleva con el auto hasta Independencia y Sarandí. Al bajarme me dice que me quiere y que no le dijera a nadie (Yo pensaba que lo decía por su mujer).

En fin, antes de los recitales también hubo dos encuentros, y habían mas chicas que yo en uno estaba con mi amiga y él nos pedía que nos besáramos pero le decíamos que no por el hecho de ser amigas a lo que el responde que justamente por eso, así “sellábamos nuestra amistad”.
De ahí, no lo quise ver más.

ESTO VA A TODA LA GENTE QUE SIGUE CONFIANDO EN CRISTIAN ALDANA, MI INTENCIÓN NO ES MENTIR, NO ME INTERESA HACERLO. ME INTERESA AYUDAR CON ESTAS CAPTURAS A LAS DEMÁS CHICAS QUE LUCHAN PARA QUE ESTE TIPO VAYA PRESO DE UNA VEZ.
No puedo mirar para el costado.

Yo nunca me imaginé que esto sucedería con la banda que tanto amaba, lloré mucho y me costó mucho entender que también caí en la misma trampa.

ASI QUE HUMBERTO ¡QUEDATE DONDE ESTÁS PARA SIEMPRE!

Fin del comunicado.


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Mi verdad, Charlie di Palma

Hoy vengo a contar mi verdad. Y en cuanto digo mía, se ha transformado en nuestra. Doy el pie para que todxs aquell*s que quieran conozcan lo profunda que es mi sinceridad y se  multipliquen; para que esta verdad, mi verdad, nuestra verdad, cobre el sentido que nos merecemos.

De repente todo lo que era un recuerdo de esos instantes, de ellx, cambiaba de color mis estados bruscamente en una monotonía de sinsabores, sinsaberes, sensaciones dolidas: teñía todo de una oscuridad parcial que otra vez recurrente, dividía mi ser y estar;  que sin detectarlo conscientemente configuró una ambigüedad de mis conductas, irrefrenables; que no me permitían evidenciar lo verdadero de mí y que no respondía a lo que mi esencia quería trascender, sujeta en aquel pasado que en un espacio y tiempo puntual se había configurado a través de placeres ajenos a los cuales sentía la necesidad de corresponder, a pesar de que los sentía fuera de mi cuerpo y mente.

Perversiones que configurarán mis maneras de accionar,  vincularme y disponerme en los caminos de mi vida.

Dictadas por un individuo —referente incondicional por ese entonces— que me enseñaba que “Así estaba bien” y que “No estamos haciendo nada malo, pero no le cuentes a nadie”.

Así fue que empecé a proceder —desde mis 14 años, a internarme en el mundo de este hombre— y de intentar una aceptación en un contexto social —porque además no era la única que lo exaltaba— donde el héroe era esta persona que evidenciaba sus actitudes y las transmitía oportuna e insistentemente a través de su música.

Ser músico es tener un rol de comunicador social masivo, a través de un canal de transmisión muy potente conformado por el micrófono —quien tiene la palabra—, el escenario —quien debe estar ante la vista del público— y, sobre todo, la convocatoria —que es su poder de representación, cuánta gente se siente reflejada, cuánta gente le escucha, cuánta gente legitima ese poder. El mal uso de ese canal implica un mal ejemplo a seguir.

Poder. Poder de decir. Poder de convencer. De convencer amar. De convencer hacer daño. De convencer dominar. De convencer ser dominad*s. Poder que, depende de quien lo detente, puede hacer bien o puede hacer mal. Y ÉL lo usó mal.

Años de aguantarnos decir lo que en realidad sentíamos al respecto. Vacío del todo. Incluso ya siendo jóvenes adultas.

Al punto de establecer una forma naturalizada de ser oprimida frente a una manipulación grave en momentos vulnerables de nuestro crecimiento que ha desmedido nuestra inocencia. También el sentirnos únicas respecto a este pensa/sentimiento contribuyó a callarlo, o a contarlo desde otro ángulo: aquel que él quiso que le atribuyéramos.

Nos hemos echado la culpa cada una durante mucho tiempo por sentir que elegíamos ese andar.

Y nos hemos mal/hecho cargo de cada “resplandor” que, de tanta claridad, nos enceguecía de dolor mostrándonos que las heridas de ayer no son las cicatrices de hoy sino que la costra recién empieza a formarse, que aquellos momentos “felices” no eran sino una tregua. Al punto que preferí dejarlos en algún rincón ambiguo de mi psiquis creyendo que allí residirían, sin soltarse, encadenados a una oscuridad donde pudieran ser olvidados.

Pero en cambio determinaron encarnizadas conductas autodestructivas que incidían en cada vínculo que intentara formar o mantener en la mayoría de los rincones de mi vida, sobre todo en el plano social.

Nos delimitaban a estar expuestas ante situaciones que no tenían que ver con nuestra esencia —y para las cuales, por lo tanto, no estábamos preparadas— mientras esta persona aplaudía con una sonrisa y corroboraba fehacientemente nuestras anécdotas. También correspondía, que casualidad, a lo que él buscaba que asimiláramos, justificándonos en ese proceso de base, que nada tenía que ver con los que nosotras queríamos vivenciar.

Atravesamos adicciones, relaciones violentas, y perdimos la noción de quiénes éramos y/o por qué lo hacíamos.

La impunidad se ha hecho de mí en esos momentos, de lo primero poco a lo mucho último, una singular manifestadora de sensaciones enfermizas frente a la otredad —y más de una vez fue el arte, emancipador y sanador en mi caso, quien canalizó esas manifestaciones— para poder al fin, después de muchos tropiezos, dolores y resquemores, despertar y poder empezar a reconocer —y a enfrentar— lo que me estaba aquejando.

Fueron años de búsqueda.

De a poco, en esas búsquedas repletas de infinita soledad, esas niñas vulneradas ahora adultas nos fuimos encontrando, entendiendo que nuestras visiones, finalmente, no eran tan particulares, sino colectivas.

Fue un alivio torrencial poder vernos, escucharnos, hacernos espejo, eco de nosotras mismas, y comprender, felizmente —si se puede usar esta expresión en este contexto— que no estábamos solas.

Escuchar a Mailén y a Rocío nos dio el valor para poder saber, para poder comprender, para poder aprehender NUESTRO DERECHO A NO CALLAR.

SOMOS MUCHAS…

Algunas denunciamos, otras no. Se respetó cada decisión. Pero SÍ puedo afirmar que tenemos un punto en común y es que TODAS terminamos lastimadas a varios niveles —sobre todo, psicológico— por las vivencias con ese “Artista”.

Si no salimos a dar la cara todas juntas de inmediato, no es porque no queramos.

Es porque no queremos que se cuestione nuestro accionar.

Es porque no queremos que se mediatice de la manera inapropiada, que se vincule a un sensacionalismo político y mediático, que se tergiverse su verdadero eje.

Porque una perversión de esta magnitud, naturalizada en éste y otros casos,  no afecta sólo a la víctima: inciden en toda la sociedad. Estos actos de perversión nos alienan. No nos permiten fluir.

Quince años —desde mi experiencia personal— de dolor son demasiado para que una noticia corra por todos los medios y se desdibuje en menos de lo que unx imagina. Y más todavía si a esos dolores se le agrega el de tener que convivir con la realidad de la certeza de que, siendo adolescentes, no éramos conscientes de que esa no era una elección.

ES PORQUE QUEREMOS que este sea un punto de re/inflexión necesario para que se multiplique y reproduzca ayudando.

Si los sueños de cambio, la reflexión constante y las ideas para poner en práctica son suficientes, las podremos hacer valer. Si nunca desarmamos el rompecabezas después de mirarlo un rato, nunca veremos nada.

La negación esclaviza nuestras maneras de sentir. Y nunca nos hemos sentido bien al respecto. Por eso hoy las voces están GRITANDO, AL FIN.

Porque nos hemos tomado el trabajo intenso de descubrir quiénes somos, qué queremos y cómo nos sentimos. E hicimos de esto Nuestra Tarea, rescatando a esas niñas que a partir de los 13 han sido vulneradas y que vislumbraron todas éstas cosas a través de su cuerpo y mente.

Buscando comunicar y configurar otra manera de acceder a la cultura, esta vez en clave de herramienta de transformación social que ponga fin a estas situaciones de abuso, humillación, dominación, sabiendo muy bien que éstas son impuestas y apoyadas por una sociedad que exalta el poder como meta.

Proponemos a partir de nuestra denuncia erradicar los mandatos patriarcales  que naturalizan y consecuentemente nos condenan, “desevangelizar” esas palabras que en el discurso expresan una cosa y en la práctica son otra.

Yo admiraba a ese hombre que a través de su arte me suavizaba las apariencias de mensajes altamente dañinos que me convencían, que necesitaba oír.

Quería creerle cuando me hablaba de su alegría, del amor, de la paz, de la rabia cósmica adolescente, del sexo.

Sabemos, hasta el punto de haberlo consensuado, que direccionar esto hacia un costado político/partidario no va a responder a la necesidad que estamos planteando: la JUSTICIA que nos merecemos.

Ahora va más allá de encontrarlo culpable —la razón que nos había unido—, porque la lucha sigue.

LA CULPA NO EXISTE, NO RECAE EN QUIEN DEBE CAER, SI NO NOS HACEMOS CARGO.

NOSOTRAS ESTAMOS ACCIONANDO, GENERANDO CONSCIENCIA, FRENTE A ESTAS SITUACIONES, PORQUE DE LO CONTRARIO, QUIENES CONTINUEMOS PAGANDO SEGUIREMOS SIENDO LAS VÍCTIMAS.

Al no sacar el problema de raíz se nos condiciona a revivirlo.

A través de este cambio —de este paso que decidimos dar con mucha valentía— muchas mujeres, hombres, niñxs podrán denunciar y contar sus abusos.

Hablar al respecto.

Sacarlo.

Sintiendo contención ante una situación que lxs marcó en muchos aspectos en el trayecto de sus vidas.

Redimensionar. Reestructurar. La fuerza está aquí para hacerlo.

Revalorar sistemas. Desestigmatizar. Aprender lo sano y latente que a tantos nos ha costado encontrar.

Hoy aprendimos una lección que va mucho más allá de ser “importante” y “dura”: debemos desaprehendernos de todo lo que nos han inculcado desde siempre para que seamos sumisas, meros objetos de satisfacción sin voluntad de un otro mucho más poderoso. Y debemos ENSEÑAR desde nuestra experiencia a la siguiente generación, y a la actual, una cultura sin abusos, violencia, violaciones, misoginia, manipulación sobre nuestrxs cuerpxs y todx cuerpx que pueda ser dominadx.

Debemos HABLAR y apoyarnos entre sis —y entre nos—, a partir de esa manifestación, para que algo se modifique.

Nuestros objetivos no se basan en reprimir las ideas y deseos de nuestrxs hijxs ni sus salidas.

Que  NO recaiga en ellos la culpabilidad. SÍ se trata de deconstruir/reconstruir una cultura donde, denunciando juntos este tipo de abusos y discursos manipuladores, se entienda que el adulto ES QUIEN TIENE la responsabilidad de decir NO a un menor, ante sus inquietudes adolescentes.

Que ese NO tenga una explicación objetiva para que esa niña o ese niño tome consciencia en su fase de crecimiento sexual, educativo y social, tan necesario para enfrentarse a la vida, sin que se le tergiverse o manipule la trama de su aprehender nunca más desde ningún punto de vista. Para no enfermar a ese niño que se predispone a la exploración sana de su cultura y sus vivencias,  a través de las cuales se formará un adulto.

Resignificar la cultura,  la música, el arte.

Creemos que el arte cumple una función VITAL en donde los adolescentes necesitan ser escuchados manifestando sus cambios de visión sobre el mundo y sus propias construcciones.

Que el arte no sea un medio manipulador —como ha probado este señor y muchos más— para que sus perversiones personales sean parte de nuestros espacios, poniéndonos en riesgo. Sino EMANCIPADOR, enseñándonos a vivir libremente.

Que no se adueñen de nuestrxs hijxs, hermanxs, amigxs.

Porque hemos vivenciado y sufrido en primera persona esta apropiación y no queremos que siga ocurriendo.

Sabemos que no es nada fácil. Por eso, este es un camino en el que invitamos a  artistas, trabajadores culturales, vecinxs, madres, hermanxs, a que recorran, a que re piensen, a que reflexionen y debatan para que reconstruyamos juntxs y planteemos un nuevo punto de inflexión donde nos cuidemos unxs a otrxs.

Por eso y por más, hoy gritamos mientras esperamos que se sigan multiplicando las voces: YA NO NOS CALLAMOS MÁS.

CHARLIE DI PALMA

ABRIL-MAYO 2016

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Testimonio de una victima de Cristian Aldana, denunciado penalmente 10 veces y actualmente con prisión preventiva.

Hoy a la mañana cuando me desperté me sentí agradecida por muchas de las cosas que sucedieron este año pero lo que menos pensé era que mi día podía llegar a terminar en lágrimas de emoción y sorpresa ante una noticia que me llegó al whatsapp por medio de una amiga. La noticia era demasiado impactante; Cristian Aldana estaba bajo prisión preventiva.

Mi historia con esta persona (Si podemos llamarlo así) comenzó entre los 16 y 17 años cuando un ex novio muy fanático de la banda había conseguido su correo de Hotmail, por lo tanto también podía agregarlo a msn y chatear. En ese entonces comenzamos a hablar esporádica mente yo estaba de novia y además era menor.

Con el tiempo Cristian se encargó de hacerme creer que hablar conmigo era lo más, que teníamos una conexión especial y que algo le gustaba de mí. Mientras que a mí me gustaba todo de él; si era mi ídolo, cómo no iba a gustarme? Unos mensajes por acá, otros mensajes por allá y ya me tenía comiendo de la Palma de su mano. Me invitaba a esas fiestas que hacía dónde el era el dj chorongoza y todos se dedicaban a adularlo. Empezó invitándome y diciéndome que estaría buena mi presencia y meterme en el baño para manosearme y para que yo “le chupara bien la pija”. Yo no asistía, era imposible moverme a esas horas de la noche sola. Al no poder cumplir sus expectativas de a poco era desplazada por todas aquellas que podían , así que me relataba lo que hacía o lo que tenía ganas de hacer conmigo mientras el del otro lado se masturbaba. La virtualidad dejo de ser el lugar de encuentro en Marzo de 2008, el aún vivía con Carolina y yo estaba camino a los 18.

Un amigo mío (Que luego termino teniendo relaciones laborales con el) me dijo que tenía que entrevistarlo y necesitaba alguien que hiciera algunas fotos. Accedí. Cristian venía comiéndome la cabeza de a poquito así que ese día salí del colegio y fui con el uniforme tal cual el lo había pedido, hice las fotos mientras el no dejaba de acariciarme ni un instante por debajo de la mesa. La entrevista termina y el se va. Inmediatamente llega un mensaje al celular pidiéndome que suba, no sabía que hacer, le pregunto a mi “amigo” y me contesta “es tu ídolo y te está pidiendo que subas. Yo que vos no lo dudo. Andá” y fui.

Tocó el timbre y baja a abrirme, subimos y en el mismo ascensor me manosea de arriba hacia abajo y yo creo que en ese momento ya perdí consciencia de todo lo que pasó después. Sabía que estaba mal, sabía que nadie decente trata así a alguien. Percibía que era un enfermo y yo me convertía en un juguete que callaba y acataba órdenes. Eso era, su juguete.

De las pocas imágenes que vienen a mi cabeza ese día después de entrar a ese departamento en la calle Moreno es ver a su mánager en una computadora e inmediatamente quedar encerrada dentro de una cocina muy pequeña. Mi imagen de cómo debían ser las cosas y como estaban siendo se mezcló por completo. De repente mi ropa había sido prácticamente arrancada, mi pollera levantada, y el ya estaba penetrandome. No hubo un instante para pensar y procesar. No podía. No me gustaba lo que estaba pasando, pero me quedé inmóvil porque el así lo quería. Después de sentirme usada y dañada vinieron los escuetos versos de amor que te hacen creer que en realidad lo que pasa está bien y es correcto.

Después de eso todo empeoró, los encuentros, las formas, la manipulación, y todas las barbaridades que tuve que escuchar, hacer y ver. Todas creyendo que lo que pasaba estaba bueno, que yo era la elegida. Sin saber que todas estábamos siendo manipuladas y abusadas. Que todas las veces que pedía que pare mientras se me llenaban los ojos de lágrimas sólo le daban más placer.

Hay cosas que prefiero no escribir y contarlas en el lugar correcto y en el momento indicado.

Me costó mucho salir, diría que quizás años. Porque Cristian te enseña que vos sos una puta, que sólo servis para eso y nada más. Todo esto se prolongó en el tiempo porque ese chip tardó en salir y muchas veces tengo que recordarme a mí misma que soy mucho más que eso.

Hoy no sólo soy adulta, sino que también soy madre y por eso decido contar lo que pasé. Para evitar que todo esto se repita y cualquiera pueda ser víctima de abuso físico y psicológico porque las secuelas son más grandes de lo que cualquiera puede pensar.

Respuesta de Felicitas Marafioti, una de las 9 denunciantes, ante la revictimización de María Fernanda Aldana, hermana del sujeto.

María Fernanda: jamás te escribí pero esto que decís ya es un delirio.

Yo empecé a escuchar la banda a mis 13 años, era muy fana de ustedes (y lo sabes muy bien), quería imitarte cuando tenía 13 años. Claramente era una niña y estaba formando mi personalidad y conocí a dos referentes que “marcaron mi vida adolescente”. Una fuiste vos, y el otro fue tu hermano.

La primera vez que hablé con él fue a mis 13 años en un teléfono público en el año 2001 llamé a Besótico que me acuerdo perfectamente el teléfono : 4953-5310. Quedaba en Pasco 25 5to A. Me invitó y le dije que si y no fui, no me animaba.

Al año, a mis 14 años me dijeron de ir a la casa de Cristian y accedí porque NO IBA SOLA (ilusa) ¿Y Sabes porque no me olvido? por que fue traumático lo que vivimos.

Yo no fui su ex, no quise ser nada de él, no me enamoré ni nada por el estilo. Si fuí formando una personalidad acorde a él por que ERA CHICA y no sabía a lo que me exponía, sentía una admiración tan fuerte que diga lo que diga él para mi estaba bien.

Fui creciendo con su ideología pedorra del sexo LIBRE, y eso me expuso a muchas cosas humillántes que no me daba cuenta el daño que me hacía.

A mis 14 años yo era virgen. No tenía una fucking idea de lo que era el sexo. Él con mis 14 años me desvirgó e incitó una orgía con otras menores más 15, 16 años, no más que eso. Yo no accedí a estar con las otras chicas, si accedí a estar con él por que era mi ídolo ( está claro que no hubo consentimiento, el consentimiento de un menor es NO) .

Todo el tiempo me decía “la chiquitita”, siempre me dieron menos edad, a mis 14 años parecía de 12.

Claramente yo no entendía en donde me estaba metiendo, él era mi ídolo. Hoy tengo 29 años María. Y ahora si sé lo que hizo, ¿sabes por qué?  Porque hice terapia, me asesoré ya que tuve muchos traumas ligados a esto. Hoy tengo un año menos de la edad que tenía él cuando lo conocí.

Hagamos cuentas : 14 años yo, 30 años él.

Con la edad que tengo NO podría estar con un menor de edad. Un adulto que esta con un menor y se aprovecha de su poder de artista, de referente, de ídolo es ABUSADOR.

Él era el adulto responsable que tenía que haber CUIDADO de nosotras y no aprovecharse de su fama para estar con menores de edad, leíste bien… MENORES DE EDAD.

Yo estuve muy cerca de ustedes muchos años de mi vida, y no lo sabes vos nada más, lo sabe mucha gente, me conocen, me vieron, saben quién soy.

Soy del ambiente, no tengo porqué inventar. Soy de una familia con trayectoria en el ambiente artístico, no necesito fama ni nada de ustedes.

Agradezco que me dí cuenta que él era una persona que me hizo muy mal psicológica y sexualmente.

Me costó AÑOS  REACOMODARME en varios aspectos, con mis vínculos, etc.

Me ha dicho muchas cosas que no me olvido más.

Claramente te va a chupar un ovario lo que te diga. Igual no te preocupes, todo esto y más está en la justicia.

Por eso María esto No es difamación, ya está legalizado todo lo que estoy diciendo.

Deja de encubrir.  Me viste a mí y a dos chicas más subiendo a la combi de El Otro Yo en el Showcenter de Haedo siendo menores de edad, nos dejaron en la puerta de la casa de Cristian Aldana. Bajamos de la combi,  Charly, yo y otra chica más junto a él.

  Hay cosas que no se te borran más de la cabeza. ¿Sabes los años que sentí vergüenza de esto?

Por eso no hablé en su momento. Pero después pensé: “yo no soy la que tiene que bajar la cabeza yo estoy haciéndole frente con algo NOBLE.”

Esto no puede pasar más. Yo voy a tener hijos el día de mañana y quiero que vivan en un mundo mejor, y no en la bosta de “libertinaje sexual” con el cual nos lastimo durante años. Y te aclaro, yo no soy ni “Feminazi”, ni “bruja” ni nada por el estilo que inventan .

Yo soy una mujer que HOY se respeta y respeto a los niños, hombres, mujeres, animales, a todos los seres vivos.

Esto no es una guerra contra los hombres, no bifurquen el mensaje :  esto es DECIR LA VERDAD.

Escrito de una de las 9 denunciantes. #Yanonoscallamosmas

– L i b e r a c i ó n –

No todxs lo vivieron. No todxs lo entienden. No todxs lo saben. Muchxs lo hemos sufrido,  alguna vez.
Y quién piensa en esto, muchxs? No muchxs.
Y sí. El sistema/ sociedad/ patriarcado cuestionan desde siempre  nuestras acciones antes que las de un “hombre”, por el sólo hecho de ser mujer.
Porque claro, los hombres son hombres.Tienen ese “beneficio social” desde que nacen.
¿Y vos qué hiciste para qué te haga eso? Cómo dejaste que pase ? Y por qué no hablaste cuándo pasó?
Pasa que las personas se olvidan que además de ser mujeres, también somos humanas. Todas con nuestros tiempos, con nuestros mambos, nuestros miedos.
Miedo. Miedo a ser juzgada, a que no te crean, a que te cuestionen, que te  re-victimicen, a tantas cosas… ¿Cuántas son las que callan por éstas razones? (¿cuántas somos las que callamos alguna vez por lo mismo?).
La fuerza, el valor, está dentro de todas.Es difícil, sí. Lo sabemos.
Mi fuerza surgió gracias a la valentía de otras que habían sufrido lo mismo, con el mismo “ser” (porque la verdad es que no puedo llamarlo persona).
Saber que no estaba “loca” cómo creía, que no estaba equivocada, que el que cometió el error fue él (no yo), que no había sido mi culpa…  (Por que una se siente culpable, por haber dicho que “sí”. Pero antes de ese “sí” hubo un sinfin de acciones de parte del otrx -desde manipulación psicológica, abuso de poder,entre otrxs-, para que vos termines haciendo lo que no querías…)
Sacar eso que te guardaste durante tanto tiempo, requiere de un paso más. Pero todo lo que pasó y pasa, me llevó a tomar la decisión de no querer guardarlo más. “Ese algo”, me estaba estancando, no me dejaba fluir siendo, algo no estaba bien dentro mío, y recién ahora me doy cuenta.
Cuando vi el video de Mailén, cuando vi que muchxs comenzaron a hablar de lo que “siempre se supo” en El Otro Yo, cuando me di cuenta de que eso guardado no estaba para nada  bien, decidí sacarlo.
Todo cambió. Para mí, para todas.
Estamos sanando, creciendo, aprendiendo, luchando.
Ahora es nuestra lucha. Ahora se que no estoy sola. Ahora estamos juntas en ésto. Ahora ya no es antes!

Las niñas que abusaste crecimos y #YANONOSCALLAMOSMAS

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Testimonio valiente de una de las tantas víctimas del denunciado 9 veces penalmente, Cristian Aldana, cantante de El otro yo.

Quiero compartir mi testimonio, como otra victima del PSICÓPATA ABUSADOR CRISTIAN HUMBERTO ALDANA.

Era 2002, invierno, una de mis amigas del momento recibe un mensaje de otra dónde nos invita (en grupo) a poder cumplir la fantasía de conocerlo. Yo tenía 16 años recién cumplidos en ese momento, era fanática de la banda y como todas las seguidoras, me gustaba Cristian Aldana. Debido a esto y a la no noción de lo que iba a suceder, accedí a concurrir junto con un total de tres chicas más, dos tenían 15 años  y una de 14 años.Nos citó en su “oficina”, Besótico Record, sobre la calle Pasco, Congreso – Caba.

Recuerdo que todas habíamos mentido a nuestros respectivos padres y madres, para esa época nadie manejaba celular, estábamos totalmente incomunicadas. Viajamos todas juntas, combinamos subtes, caminamos y llegamos a la puerta. Una puerta larga y antigua, con rejas negras trabajadas. Tocamos el timbre, nos atendió él y subimos al departamento. Recuerdo que todas estábamos nerviosas, era una mezcla de ansiedad y miedo. La puerta se abrió, nos saludo a cada una de nosotras y mientras tanto, íbamos diciendo nuestros nombres. El sólo conocía a una de las chicas, a la cual manipuló para poder concretar el “sueño” de esa noche.         Recuerdo que al entrar, había un hall con algunos asientos y cuadros con cds de “El otro yo”. Nos hizo pasar una puerta de madera y vidrio, detrás de la cual se encontraba lo que sería el living comedor (un pasillo con una mesa alargada con sillas). Nos invitó a sentarnos allí, nos ofreció Té y empezamos a hablar. Guardo también el recuerdo, de algunos elementos del lugar (Ej: Un pequeño captus sobre la mesa, que había sido regalo de una ex según comentó).

En la charla comenzó a preguntarnos nuevamente los nombres, sobre nuestra vida, para luego culmina con una pregunta clave ¿”Son vírgenes?”, respuesta que debíamos dar una por una.

Llegó mi momento y por vergüenza a ser “nena”, aunque realmente lo era, dije -No soy virgen (luego lo descubrió).

Una vez que la charla culminó, Cristian Aldana fue a la cocina y trajo una caja de fósforos. Rompe en diferente largo 4 fósforos (igual a la cantidad de niñas que estábamos), los pone en su mano mostrando el mismo porcentaje de cada una e invitándonos a sacar uno cada una. El fósforo más corto pasaba primero y bajo ese criterio, nos ordenó.

Ya teniendo el orden, Cristian Aldana ingresa a una de las puertas que daba al pasillo con la mesa (descubrimos allí que era un cuarto) y va llamando a la primer chica. Mientras entra la primer chica, las que nos quedábamos afuera hablábamos de “¿Qué estará sucediendo adentro?”, estábamos un poco más nerviosas.

Pasaron unos minutos y sale la primer chica, le preguntamos que le hizo hacer y nos dice – “me pidió que se la chupara”. Vamos pasando en orden, la historia se repite, a todas nos pide lo mismo.

Recuerdo cuando ingresé, estaba bastante nerviosa y él lo notaba. Me empezó a besar, colocó mi mano en mi vulva, yo se la saqué y me dijo “¿Tenes vergüenza que te toque la concha?” y me puso mi mano sobre su pene, el cual estaba erecto (en ese momento, estaba vestido). En un momento, me abrazó desde atrás y me hizo ver con él en el espejo de cuerpo entero que tenía en la habitación. Me acuerdo que me dijo – “Míranos” y yo tenía mucha vergüenza de verme, de la situación, además de tener el autoestima baja y sentirme fea como para verme en un espejo. Me hizo bajarle los pantalones, la ropa interior y al igual que me habían dicho las chicas que pasaron antes hacer caso a su pedido de “chupamela”.

Era la primera vez que tenía relaciones sexuales, menos tenía idea de cómo hacer sexo oral y como comportarme en esa situación, él notaba mi poca experiencia (lógica por la edad!) y me indicaba “no muerdas”, mientras me movía la cabeza a su gusto humillándome. La escena “solos” termina y me hace retirarme del cuarto. Salgo y estaban todas las chicas. Terminamos de pasar todas y él se acerca a la única que había dicho que era virgen. Vemos como se la lleva a la parte de adelante de Besótico (la entrada y la sala contigua a la misma) y nos indica que ingresemos todo el resto de las chicas a la habitación. Una vez que estábamos en la habitación, recuerdo que todas miramos las cosas que había (guitarras con sus respectivos pies), una televisión, una cámara filmadora, una mesa de luz con una foto de su madre, cds y una cama dos plazas.

Escuchamos mientras tanto que estaba teniendo relaciones con la chica de 14 años, puntualmente, estaba desvirgándola (me acuerdo los gritos de ella).

Al rato, vuelven los dos y empieza todo.

Cristian nos hace desvestir a cada una de nosotras, todas juntas en un mismo lugar, mientras él hace lo mismo (a esa altura estaba en ropa interior nada más). Hay cosas que no recuerdo bien, pasaron 14 años y no fue para nada agradable.

Era mi primera vez, tenia 16 recién cumplidos y él 30. En un momento empezó a decirnos que hacer.           -“Vos chupale la concha a ella”, “vos venís conmigo” y así daba “roles” a cada una.

Me acuerdo lo horrible y traumático que fue para mi que me diga “chupale a la concha a …” o “besala a…”, siendo una de ellas mi amiga. No siendo esa mi elección/preferencia sexual y además siendo (al igual que el resto) filmada durante toda la situación vivida ese día.

Llego el momento en que me llamó a tener relaciones sexual con él, tenía miedo por mi virginidad pero sabía que no podía hacer ya más nada.

 Me empezó a meter los dedos en la vagina, muy bruscamente, nada de delicadeza y hoy entiendo, se dio cuenta que era virgen cuando intentó meterme su miembro, estando ambos parados. En ese momento, mientras yo me tenía que estar besando con otra de las chicas (eso me había dicho que haga), se fue al baño que estaba al lado de la habitación.

Lo vi volver con una sopapa cuya parte de abajo era negra y el mando era violeta de plástico. Sentí que me metía algo de una manera muy fuerte. Me dolió, me dolió mucho.

Me acuerdo que le mordí la lengua a la chica que besaba. Me fije que tenía abajo y vi que me estaba penetrando con el mango de la sopapa, violentamente y con el objetivo de desvirgarme más fácil .

Esa escena, no la borro más de mi cabeza.

Esa escena me marco para siempre, me sentí denigrada, sentí  más que nunca que no tenía autoestima y él sabiendo mis debilidades, mi edad y mi poco amor propio, abuso sexualmente de mi y de todas las que estábamos presentes.

 Siempre dicen que la primera vez debe ser con la persona indicada, que es importante, que es con amor y mi historia fue traumáticamente diferente.

En un momento, él esta a punto de acabar y nos dice a todas que nos arrodillemos, que todas le “chupemos el pito” y nos pide abramos la boca, eyaculando en la boca a cada una de nosotras y disfrutando morbosamente.          

Todo termina y ya era medianoche, tarde. Nos dice de quedarnos a dormir en ese mismo cuarto. Una de las chicas duerme en el piso (dormir es una forma de decir, nadie podía pegar un ojo y recuerdo que hablábamos). Mientras tanto, Cristian Aldana dormía profundamente en la cama abrazado a tres de nosotras.

Me acuerdo que yo no paraba de pensar que estaría sucediendo en mi casa que no volví, además de sentirme muy rara. Me sentía mal, una rareza que no volví a experimentar nunca más. Es complejo de explicar, me sentía como si fuese un trapo de piso usado, rara porque no sentía que hubiese estado bien mentir, porque sentía que algo no era normal aunque él repetía esa noche “no digan nada, esto es normal pero nadie lo entiende.” Todavía me quedó en la mente el pedido desde el minuto uno de “no digan nada, no se puede decir porque es peligroso”.

La mañana llegÓ, un despertador sonó y nos invito a retirarnos “antes de que llegue la gente” nos dijo. Recordemos que era una oficina. Nos fuimos todas juntas, al salir por la misma puerta por la que entramos, nos despidió con un beso a cada una. Bajamos todas en el ascensor y volvimos a nuestras casas.

En mi caso, al volver me encontré con mi padre y madre desesperados, que descubrieron que había mentido y a quienes tiempo después me animé en un tratamiento por problema de alimentación a declarar lo que había sucedido. El tiempo paso (poco) y nos invitó a ir todas juntas nuevamente a ver “las filmaciones que había hecho esa noche con la situación y nosotras”. Yo no fui, dos de las chicas fueron y me comentaron como se tocaba al ver eso. Otro detalle que recuerdo es que me escribió al tiempo por ICQ diciendo que vaya. Te decía que mientas, que vayas igual sin entender cuando le decías “no puedo, estoy con mi papá al lado”.

Yo puntualmente y debido a pedidos de mi entonces psicóloga a la que comenté mi problema (estando yo en un tratamiento por bulimina), me aleje de todo ese ambiente y la gente. Este año, habiendo guardado en un cajón todo esto, la vida me llevo a contactarme nuevamente con las chicas con la que viví esto. Me junte después de 14 años de olvidarme de todo, de ponerlo abajo de la alfombra y de hacer lo mismo a nivel familiar.

Fue movilizador pero sentí mucha alegría de la vida  de volver a verlas. Esta vez con historias horribles por escuchar y compartir pero con la unión de todas bajo el pedido de JUSTICIA. No dude un segundo  en sumarme a esto.

SE QUE ES VERDAD. SE QUE ES PSICOPATA, PEDOFILO, PERVERSO (como se llamaban sus fiestas).

Esta es mi historia, hoy tengo 30 años, ya soy una mujer y hoy pido JUSTICIA. Porque se que es real cada uno de los testimonios y denuncias, porque se cuanto daño causo en cada una de nosotras (en algunos casos más por el tiempo).

LA UNIÓN, EL COMPARTIR, EL HABLAR HOY ES JUSTICIA TAMBIÉN.

Abrazo enorme y desde el corazón a cada una de las personas que vivió algún caso de abuso en su infancia/juventud.

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