Repudio a la represión y razzia del 1/9/2017

El día 1 de septiembre del año 2017 vivimos otra vez una cacería de personas. Como las cacerías de las últimas marchas de mujeres y como esas cacerías de hace más de treinta años. Esas cacerías en las que desaparecían gente. 

Una cacería con complicidad del Estado y orquestada por el Estado. Que a diferencia del pacto de silencio de la institución familiar cuando se callan violaciones, abusos sexuales, amenazas, golpes y sumisiones que garantiza la impunidad del abusador, violador y violento; en este caso, el pacto de silencio social que garantiza la impunidad está en ese sector pequeñoburgués que llora por sus paredes, que confunde hablar de desapariciones forzadas de personas en los colegios con adoctrinamientos, la gente que festeja el 0800 para denunciar el “adoctrinmiento” y no que no exista un “0800” para aportar datos sobre Santiago Maldonado. Y ésta gente es la que garantiza la impunidad del estado para que violentando derechos y garantías básicos se llevasen el día 1 de septiembre de 2017 a personas manifestantes.

Porque esto se llama razzia y es ilegal.

Porque esto que están haciendo es un abuso de poder: un abuso del poder que deposita el pueblo en sus representantes. 

Nuestro sistema democrático es representativo, republicano y federal.

A las amenazas constantes a nuestras vidas -que un macho nos viole, nos golpeé, que nos mate- se suma una nueva amenaza emergente:

Un Estado que por omisión permitía que nos maten, que nos violen y que nos golpeen (sin entrar en detalle sobre las revictimizaciones vividas al intentar hacer valer nuestros derechos en el sistema) ahora también tenemos un Estado que activamente hace desapariciones de personas, que cazan gente en manifestaciones y que se caga de forma activa en nuestros derechos humanos.

Se nos señala como violentas por escribir una pared, por de-construir, expresar, movilizarnos y accionar.

Tienen razón.

Vamos a destruir todo aquello que nos oprime y silencia.

Porque un violador no espera para violar, viola.

Porque un femicida no espera para matar, mata.

Porque un policía no titubea al desaparecer y torturar, acciona.

Así como un político no espera para mentir sino que miente.

Y la religión no espera para adoctrinarte sino que lo hace y ya.

La lista podría ser interminable porque se basa en la violación sistemática de todo lo que nos constituye:

Nuestra Memoria.

No nos callamos más.

Así que te volvemos a preguntar:

¿Dónde está Santiago Maldonado y todas las travas, pibas y pibes desaparecidxs en “democracia”?

La historia es nuestra historia.

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